María Gutiérrez
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¿Necesitas desconectar? (spoiler: post políticamente incorrecto)

Piensa en lo que más te gusta hacer en el mundo. Aquello que lo haces aunque nadie te va a pagar por ello. Aquello que haces bien aunque nadie lo vaya a evaluar. Eso que te hace sentir que el tiempo se paraliza.

¿Necesitas desconectar de ello? Creo que no.

Yo no necesito desconectar de lo que me apasiona. Sólo necesito dar un portazo a las cosas que se me dan mal pero aún así las tengo que hacer, o a esa tarea que la hago porque no me queda más remedio. Es más, en ese caso no necesito desconectar, lo que necesito realmente es evaporarme y que quede resuelto mágicamente.

Vivimos en la época de la vida vivida a partir de las 18 h y los fines de semana. Oigo continuamente a personas que quieren evadirse de su rutina y sólo no se meten en las drogas por puro sentido de responsabilidad hacia sus seres queridos. Si pudieran, se pasarían medio día «desconectados».

Asociamos el ser profesionales y ser responsables a realizar tareas que nos desagradan y que nos causan ansiedad. Pasamos mucho tiempo haciendo lo que no queremos, por eso nos damos el derecho «a desconectar» de las formas más diversas: haciendo deporte, yendo de compras o sumergiéndonos en las redes sociales.

¿De verdad es así como debemos vivir? ¿Hay otra forma? Imagina ahora que dedicas todo el tiempo a hacer aquello que verdaderamente te hace flotar y, además, consigues dinero por ello. ¿Pedirías desconectar entonces? O, por contra, disfrutarías cada momento pensando, planificando, saboreando, visualizando, recreando los momentos que pasas sintiéndote bien.

Qué difícil es vivir una vida de tardes y fines de semana desconectados y sufrir la conexión laboral. La salud se resiente por el cortisol acumulado y las relaciones sufren por los tonos de voz llenos de quejas y rencor indiscriminado.

¿Se te ocurre alguna forma de cambiar de vida? A mí sí, y tiene que ver con apostar por despertar sus talentos, tus fortalezas y apostar por convertirlas en tu forma de vida. ¿Piensas que, una vez convertidas en tu trabajo, dejarán de gustarte? La evidencia dice que no pasa eso, sino que lo que ocurre es que te conviertes en una persona plena y feliz que no necesita desconectar.

Disfruto creando la posibilidad de que otras personas puedan potenciar sus talentos y vivir de ellos. Me encanta proporcionar herramientas para que las personas tengan igualdad de oportunidades sin sesgos. No necesito desconectar de cada minuto que dedico a ese propósito. Es más, disfruto al pensar, planificar, visualizar y recrear mi propósito para convertirlo en realidad.

Dice mi amiga Ana que «no es fácil» salir del camino que llevas para hacer una apuesta por algo incierto. Por supuesto, nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco que sea imposible. Por suerte, hay recetas para minimizar el riesgo de crear un nuevo futuro. Entre los ingredientes está el grit. Se necesita mucho, mucho. ¿Te lo crees? 🙂

5 trucos infalibles para tener buena suerte

Todos queremos que nos vaya mejor o tener buena suerte. Es así desde el principio de los tiempos. Si te fijas, la palabra «suerte» se utiliza de forma habitual. Mucho más que otras que están relacionadas como, por ejemplo, determinación o perseverancia.

Quiero dejar en este post mis cinco trucos infalibles para tener buena suerte.

  1. Madruga. Puedes ponerte la excusa de que eres un «tipo búho» en lugar de «tipo alondra» y por eso eres más efectivo por la noche. Incluso puedes decirte a ti misma que estudiabas mejor por la noche cuando ibas a la universidad. Independientemente de ello, si quieres mejorar tu suerte, es mejor que madrugues bastante y que seas de las primeras personas en empezar la actividad diaria. De esa forma, te aseguras que no te pierdes nada de lo que ocurre y serás capaz de estar más al ojo de las oportunidades que surjan.
  2. Métete en la cabeza que las oportunidades no surgen, se crean. Por ello, cuanto más madruges, más tiempo tendrás para CREAR oportunidades. Esto se hace de forma consciente, por lo que no te servirán de ninguna ayuda todas aquellos métodos de evasión que has acumulado durante años. Sé consciente, no te evadas.
  3. Necesitas a otras personas. Sí, es más probable que crees buenas oportunidades si compartes tiempo y actividades con otras personas. Por ello, es mejor que madrugues para pasar tiempo con otras personas y así crear más.
  4. Casi todo lo que has pensado te saldrá de forma diferente. Es poco probable que, cuando definas una meta, seas capaz de preveer todas las variables que influyen en que la consigas o no. El mundo es demasiado complejo y tu cerebro no es capaz de contemplar todos los escenarios (no te sientas especial, nos pasa a todos). Por ello, es necesario que interiorices que la mayor parte de las oportunidades que te has esforzado en crear a base de madrugones e interacciones con otras personas, no logren los frutos que deseabas o que preveíste.
  5. Cada noche, por mucho cansancio que tengas, vuelve al punto uno con más fuerzas que la vez anterior. Cada día, independientemente de cuáles sean tus emociones en ese momento.

Te dejo más info por si te interesa saber más sobre cómo la pasión y la perseverancia (también llamado grit) son el mejor indicador del éxito Si lo dudas, piensa en Rafa Nadal o Pedro Sánchez, claros ejemplos de cómo la pasión y la perseverancia son capaces de llevarte a donde quieras y potenciar tu talento por 1000, por mucho que los demás ni se lo imaginen.

Tu mala actitud te hace apestar igual que cuando no te duchas

A todos nos abandona el desodorante de vez en cuando. Las glándulas sudoríparas de los sobaquillos se ponen en marcha a todo trapo y, sin quererlo ni beberlo, te encuentras con un mal olor inesperado. A todos nos pasa, por eso Rexona no dudó en hablar de ello en un anuncio de hace tiempo.

Nos perdonamos unos a los otros esos malos olores puntuales porque somos conocedores de que, el día menos pensado, te puede pasar a ti. Sabes que es una cuestión puntual y respetas a la otra persona por su habitual pulcritud con la higiene personal.

Pero, ¿qué pasa si ese olor persiste un día y otro más?¿Y si empieza a llevar los dientes sucios y la ropa con lamparones?¿Y si el olor a queso rancio comienza a ser su señal de paso en los pasillos?¿También lo perdonarías? Creo que no. Creo que tomarías acción en una de las siguientes líneas: o huyes o, si esa persona te importa, hablas con ella muy en serio y la vuelves a poner en la senda del cuidado corporal.

La mala actitud te hace apestar incluso más que cuando no nos lavamos. Por contra, cuando nuestra actitud es buena, todos esos olorosos y diminutos botecitos de la planta calle de El Corte Inglés no tienen sentido, pues los demás captan al instante que tienen que unirse a nuestra causa.

Es imposible tener un buen día todos y cada uno de los días. Eso lo sabemos todos, por eso perdonamos un ratito de mala actitud en otra persona. Como perdonamos el que haya sido abandonado por aquel desodorante desconsiderado que no se acuerda de ti cuando más lo necesitas. Pero nadie va a aceptar un vaho apestoso, fruto de una mala actitud, día tras día.

La actitud negativa del «aquí estoy, peleando con la vida», del «aguantando como podemos», del «qué le vamos a hacer» y del «con esta gente no se puede» tiene un olor penetrante, agrio que se te queda pegado a la ropa.

Cuando pasan los días y esa actitud persiste y «la culpa es de los clientes», «yo qué voy a hacer si no soy el jefe» y «ojalá no hubiera tenido hijos» es la canción de cada día, los demás empiezan a alejarse. La opción de la huida es la más socorrida, aunque unos pocos valientes puedan querer reconducirte por la buena senda. En esos momentos el vaho asqueroso deja una estela detrás de ti que lo pueden oler los transeúntes al otro lado de la calle.

A partir de ahí la salida no es fácil. La luz del túnel se aleja cada vez más, a la vez que tus sueños y tus deseos. El día a día se convierte en un paseo aburrido en el mejor de los casos y frustrante en la mayoría. Nadie colabora. Nadie ayuda. Tienes la certeza de que tenías la razón en pensar que todo estaba mal y que tú sólo eras una víctima. El hedor es insoportable y ya no puedes hacer nada. Tu actitud es negra de tan negativa que es, al igual que el olor que desprendes.

No conozco a casi nadie que no se haya dejado llevar por la actitud negativa en algún momento de su vida.  Es una parte de los seres humanos. Pero es necesario saber que esa actitud te aleja de tus metas y de tus objetivos al igual que el mal olor te deja en una esquina.

Ten en cuenta que tu actitud depende al 100% de ti y es tu responsabilidad el dirigirla hacia el lado adecuado, exactamente igual que es tu responsabilidad ducharte y mantenerte tu imagen corporal. Nadie lo puede hacer por ti. Nadie.

¿Pero no sabes cómo hacerlo?¿No sabes cómo lavarte?¿Piensas que tus circunstancias son duras y que justifican tu mala actitud? Te harías un gran favor al reconocer que no es así. Que hay personas pasando situaciones realmente trágicas y que tienen una actitud estupenda y que también funciona al contrario.

Fue un día importante en mi vida el día que entendí que podía controlar mi actitud y, por ello, mi probabilidad de alcanzar mis objetivos. Si has leído esto hasta el final puede que sea porque tú también quieres que los tuyos se cumplan. Si es así, trabaja adelante. ¿No sabes cómo? Pregunta, busca, investiga…pero no abandones en el empeño. Límpiate todo lo que puedas. Tú vas a ser la persona que más saldrá ganando con ello.

 

¿Por qué sólo te enteras de lo que quieres?

Le contaba a una persona interesada en invertir en mi empresa lo mucho que me gusta tener un modelo de negocio basado en la suscripción de los clientes. Los negocios SaaS tienen esa potencia, así como los gimnasios e, incluso, el podcast de pago que hace mi marido diariamente sobre deportes.

Llevo viviendo con Pepe unos 20 años. Desde que lo conozco es un fan loco de los deportes americanos. Se pasa fines de semanas enteros viendo partidos de NBA, NFL y MLB. Tanto es así que yo hace muchos años que no veo la TV y que mi vida transcurre con los partidos en inglés de fondo. Gritos de gente en las gradas, la cantinela de los narradores… esa es la banda sonora de mi casa.

En la conversación con esa persona interesada en Hiwook, le conté lo que hacía Pepe en su podcast diario. Incluso, para hacerme la resabidilla, mencioné a Peyton Manning. Al llegar a casa le dije a mi marido: «cuqui, estuve hablando de ti y de Peyton Manning hoy. ¿Cómo va en los Patriots?».

Casi se cae del sofá del ataque de risa al oír mis palabras. Me responde: «Cuca, ¿no te has enterado de que, además de que Peyton ya está retirado, los Patriots era su equipo archienemigo?» Ahí empecé yo a reír sin parar.

No, a pesar de tener de fondo en la TV deporte americano durante 7 horas cada día del fin de semana, no me entero de nada. Soy una mujer con una gran memoria. ¿Cómo puede ser? Ya tengo la respuesta: la ATENCIÓN es la clave.

He llegado a la conclusión de que la Atención es la clave de todo en la vida. ¿De todo?¿No estás exagerando? No. De todo. Estoy segura.

La atención que pones en algo determina lo que aprendes. La mera exposición no sirve de nada, como es mi caso con el deporte. Piensa en algún tema importante para otra persona que tengas cerca y sobre el que tú no tengas ni idea. Hasta que no pongas tu atención en ese asunto, seguirá siendo un misterio para ti.

Estudié, como otra asignatura más, Psicología de la Atención. Al ser una asignatura de primero y categorizada dentro de Psicología Básica, no le presté mucha atención, valga la redundancia. Se trataban temas abstractos sobre la atención. Gran parte del temario estaba enfocado a la percepción sensorial. No me interesaba tanto en aquel momento.

Sin embargo, mi concepto de la atención ahora es otro bien distinto. Ahora sí que la veo como un concepto realmente importante, pues la atención determina cómo ves a los demás y cómo ellos te ven a ti. Según tengas tu atención dirigida hacia los demás, o hacia a ti, verás a las personas de una forma o de otra. Y eso determinará tus relaciones con los demás, que además impactarán en tu estilo y calidad de vida.

La atención es tan, tan importante que nos supera en su propio concepto. Me he dado cuenta de que nuestra atención es lo más importante que podemos dar a otros. Ni el tiempo, ni el amor, ni nada. Es la atención.

Conoces el dicho: «a nadie le importa lo que sabes hasta que no saben lo que te importan». Aunque es un poco lioso de decir, incluso de interpretar, lo que viene a decir es que nadie te hará caso hasta que no deposites su atención en esa persona en primer lugar.

Cuando nuestra atención se dirige hacia otras personas, se establece una relación. Si la atención es recíproca e intensa, se generan relaciones poderosas. Si la atención es continua en el tiempo, llega el maravilloso amor. No hay amor sin atención hacia la otra persona.

Parece que dar tiempo a otra persona es lo más generoso. Pero el tiempo sin atención tiene poco valor. De hecho, puede ser hasta ofensivo el tener a alguien al lado que no te hace caso, que no te dedica atención.

Sin embargo, la atención sincera, aún cuando no viene acompañada de mucho tiempo, es valiosa para las personas. Siempre tendrás en mente de forma positiva a aquella persona que te prestó atención en el momento en el que lo necesitabas.

La atención es la clave de las relaciones humanas. No des por supuesto que proporcionar tiempo o dinero serán sustitutos de la atención. Dirígela hacia donde quieras, porque es la clave de la felicidad en tu vida.

Una buena noticia: controlar tu atención es algo totalmente dentro de tu voluntad. Puedes decidir en cada uno de los momentos qué asunto es el que tendrá tu atención. Por ejemplo, ahora mismo mi atención está enfocada en escribir este post sobre la atención. Me resulta gracioso eso porque es una metaatención, ¿verdad? 🙂

¿Has pensado en el precio de no enfocar tu atención en las personas y en los asuntos importantes de tu vida? Si tú no tomas el control de tu atención, ten por seguro que alguien más lo hará por ti. Y lo más probable es que termines haciendo tareas que no te interesan, con personas a las que consideras irrelevantes, consumiendo minuto a minuto sin sentido alguno para lo que consideras importante.

Es una gran noticia el saber que se puede controlar hacia adónde enfocar tu atención y cómo hacerlo de forma efectiva. Si tienes interés en ese campo, hay montones de libros que te pueden ayudar. También hay profesionales para hacerlo. No dejes pasar ni un minuto más si piensas que tu atención no está en lo importante ahora mismo.

Vender pensando en grande

No tenemos sueños pequeños, ni baratos. Por muy realista que te consideres, cuando dejas volar la imaginación, piensas en grande. ¿Verdad?

A mí también me pasa. Por ello, quiero ser realista para conseguir mis grandes sueños.

Sé exactamente cuáles son: el primero, por supuesto, tener salud en la familia. Los demás ya son más terrenales: contribuir a nivel global a que las personas sean más felices en su trabajo, que personas excepcionales trabajen conmigo, tener inversiones y negocios de todos los tipos que me permitan la completa independencia financiera, ganar más de un millón de euros al mes y gestionar mis empresas de forma deslocalizada.

Como ves, mis sueños tampoco son pequeños, así que me he propuesto un plan para conseguirlos.

Hacer que Hiwook alcance la dimensión que quiero, es decir, que se convierta en una empresa global y que consiga su propósito de ayudar a que las personas puedan alcanzar el trabajo que desean independientemente de género, edad o procedencia.

Para hacerlo, hay que vender, vender y vender pensando en grande. Llevo vendiendo muchos muchos años y, si algo he aprendido, es que siempre se puede hacer mejor. Es increíble la cantidad de posibilidades de mejora que da el mundo de la venta. Si me preguntas, te diría que hay infinitas formas de mejorar cómo vender. Casi da hasta miedo de lo inabarcable que resulta.

Para hacer la tarea menos titánica, he optado por una estrategia de mejora en ventas muy clara: aprender, entrenar, poner en práctica, medir, analizar y volver a empezar. Sí, vale, no te estoy contando nada nuevo, es el círculo de mejora continua. Lo que sí te voy a contar es un ejemplo de cómo lo hago.

Hace meses me estoy empollando de cabo a rabo la metodología Winning By Design de ventas. Me parece increíblemente buena. He estudiado los libros, me leo su blog, me miro los vídeos y rebusco y rebusco cualquier cuestión al respecto. Esta es la fase de aprender.

Sigo con la de entrenar. Cada cliente que me llama, cada empresa con la que contacto… con todos entreno lo que he aprendido. Hago diversas versiones de los emails, de las llamadas…. y anoto todo para que luego me sea más facil el medir y analizar.

Tengo los KPIs revoloteando en la cabeza todo el día. Los apunto, los reviso, los analizo y los vuelvo a mirar. Saco conclusiones y las aplico lo que aprendo a continuación en la siguiente lección. Así todo el rato. Día a día.

Parece demasiado metódico. Lo es. Pero es así cómo se consiguen los sueños, o eso es lo que cuentan los que lo han conseguido. Se llama «práctica deliberada» y es lo que hacen, a sabiendas o no, los que llegan a dominar un campo de actividad, ya sea empresarial, deportivo o científico. Si quieres saber más sobre la práctica deliberada, te facilito el enlace a un libro que te va a gustar mucho. Se llama «Secretos para ser el mejor en lo que nos propongamos», de Anders Ericcson.

Mi idea es seguir aplicando estos métodos y herramientas para que la estrategia que tengo en mi cabeza se convierta en los sueños que me encanta evocar a cada minuto. ¿Tú qué haces para conseguirlos? 🙂

 

Segunda ronda de financiación: 300.000 € para mejorar nuestro producto y crecer

Pasa el tiempo volando y aquí estamos, en medio de nuestra segunda ronda de financiación. 300.000 euros para mejorar nuestro producto y llegar a más empresas clientes y usuarios.

Después de crear el MVP y validar el modelo, hemos pasado a centrar el foco en conseguir empresas clientes y usuarios: consolidar las funcionalidades del MVP y dar los primeros pasos hacia el crecimiento.

Ahora pasamos a la siguiente fase en la que son necesarios más recursos PARA CRECER: madurar y desarrollar el producto y llegar a muchos más clientes y usuarios. Aprovechar cada euro que tiene la empresa para aumentar la base de llegada a usuarios y empresas y facturar más. Eso es crecer.

Estas últimas semanas han sido muy intensas en dos aspectos: diseñar la ronda e ir divulgándola entre personas interesadas en participar en esta oportunidad; y dirigir la empresa para que siga funcionando y las métricas acompañen. Miles de usuarios y docenas de empresas ya forman parte de Hiwook. Ahora toca subir al siguiente escalón.

Crecer no es tener una oficina mayor ni más pomposa. Tampoco es contratar sin ton ni son a personas para roles que no sabes si van a permanecer en el modelo dentro de 2 semanas y luego tenerlos rondando de puesto en puesto. No es intentar parecer guay por cualquier modo y sumarse a la moda del postureo.

Crecer es mirar por cada euro que entra y cuidarlo para que haga entrar muchos más. Crecer es cuidar por cada euro que sale para que haga entrar muchos más. No se puede crecer sin tener el foco en las métricas y sin tener la capacidad de tomar decisiones a sangre fría en cuanto te das cuenta de que has avanzado dos pasos por el mal camino. Ser CEO implica tomar decisiones. A veces «molan» y otras no molan para nada, pero eso no te quita de tener que hacerlas.

No todo vale en cómo se utiliza el dinero para crecer. Crecer de verdad, no en postureo. Lo otro es derrochar, igual que meter agua en un cesto.

Vender, vender, vender y volver a vender

El fútbol es ganar, ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Eso dijo Luis Aragonés.

La empresa es vender, vender, vender y volver a vender.

No sé si alguien lo dijo antes de esta forma, pero no es nada nuevo bajo el sol.

Vender pone los pelos de punta a muchas personas. Sin embargo, comprar los hace enormemente felices. ¿Tiene sentido eso? ¿Es habitual preferir pagar que cobrar?¿Es esa una de las grandes diferencias entre los emprendedores y empresarios y las personas que prefieren trabajar por cuenta ajena?

En los últimos días muchas personas me han llamado «valiente» por montar empresas. También me han preguntado mi opinión sobre qué es lo que hace falta para montar un negocio. He estado pensando en ello y la única respuesta que se me ocurre que lo resume todo es: APRENDE A VENDER.

Vendemos todo el tiempo. Todos. Los emprendedores vendemos de forma intencionada y consciente. Todo el rato. A todas horas. Vendemos a nuestros clientes. A nuestros inversores. A nuestros colaboradores. A nuestros proveedores. Vendemos a todo el que se nos pone por delante porque hay que vender, vender y vender. Es cierto que no todo el mundo compra. Unos sí y unos no. Pero eso no tiene nada que ver con que estemos todo el día vendiendo.

De verdad, si quieres montar una empresa, no hay muchos trucos: aprende a vender. Si no sabes por dónde empezar, comienza por observar a otros que ya llevan la venta en la sangre. Estudia cómo y de qué hablan. Cómo se mueven. Con quién se juntan.

Si quieres aprender a vender más rápido, te sugiero algunas lecturas muy chulas, como «El vendedor desafiante», de M. Dixon, «Rompe la barrera del No» de C. Voss y «Blueprints for a SaaS sales Organization» de J. Van Der Kooij.

Flipar al ver más de 1 Millón de visualizaciones de tu post en Linkedin

«1.122.984 visualizaciones de tu publicación en el feed». Eso ponía hoy mi LinkedIn en relación con un post que publiqué hace cuatro días por la noche.

 

Llevo 4 días flipando. Porque en estos cuatro días más de un millón de personas me ha visto el careto en Linkedin, miles han recomendado el post, muchos cientos me han pedido estar conectados, cientos se han registrado como candidatos, también cientos han comentado el post, decenas han contactado para publicar ofertas de trabajo en Hiwook y un puñado de ellas ha mostrado interés en invertir en el proyecto.

Cualquiera que se dedique a esto de los negocios en Internet sueña con hacer un post, un vídeo, un «algo» que llegue a ser viral. De hecho, esa viralidad suele estar en los sueños y en los planes de empresas de muchos, por lo que los inversores tienen una aversión natural a esa palabra. Normal. Con razón. Nunca ocurre. O casi nunca.

Pero esta semana los Reyes me han traído un regalito: ver que mi post se ha hecho viral.

Porque, ¿me dejas que piense que ese post con más de un millón de visualizaciones ha sido viral? Yo creo que sí, ¿verdad? 🙂

Ha sido un comienzo de año espectacularmente activo al gestionar todos los leads que ha traído ese post. He pasado horas y horas en Linkedin y pegada al email conversando con muchos cientos de personas interesadas en Hiwook. Sigo pensando que no puede ser real. Pero lo es.

Este post es para dar las gracias a todas las personas que piensan que es necesario emprender, generar negocio, mover la economía y, además, dar un plus social como lo hacemos en Hiwook al proporcionar igualdad de oportunidades de empleo tecnológico y digital independientemente de género, edad o procedencia.

Además, queremos que todas las empresas puedan acceder a ese talento real, que está oculto en muchas ocasiones porque su CV no es todo lo perfecto que a otros les gustaría.

Por ello, publicar ofertas de empleo en Hiwook es gratuito y sólo pagas por los candidatos que te llegan ya filtrados según las necesidades que hayan fijado. Tú eliges el número de candidatos que quieres tener, pero también te comprometes a recibirles en fase de entrevista.

¿Te animas?

Disfruta del día 🙂

 

 

 

Cogí 5.000 euros y los puse en una cuenta aparte para crear el MVP de Hiwook

Cogí 5.000 euros y los puse en una cuenta aparte. Objetivo: validar un modelo de negocio en 6 meses. Julio de 2018 era mi fecha límite.

Estos días hace un año que puse en marcha el proyecto en el que estoy volcando mi dinero, mi tiempo, mi ilusión, mi pasión y mi perseverancia. Se trata de Hiwook, el Portal de Empleo sin CV. Aunque Hiwook es más que un portal de empleo, es un sistema que se utilizar en el reclutamiento y que ofrece igualdad de oportunidades de acceso al empleo independientemente de género, edad o procedencia.

Cogí mis 5.000 euros y creé una plataforma tecnológica para validar el modelo de negocio de Hiwook. Fue emocionante meterse en las tripas tecnológicas más que nunca antes en mi vida. Conseguí ayuda de otros para construir el famoso MVP que enseñar a clientes y usuarios. Conseguimos tenerlo listo a finales de marzo. Tres meses intensos creando en la sombra.

En abril presenté Hiwook en un evento frente a 200 profesionales de Recursos Humanos. Fue una acogida increíble la de aquel día. Fue un subidón increíble.

Mayo estuvo dedicado a la búsqueda de empresas que publicasen en el Portal. En Junio organicé Meetup «Foro de Empleo antes del Veranito» que tuvo un llenazo total incluso celebrándose el 20 de junio, con España jugando el mundial.

Se acercaba mi plazo. Julio llegaba, pero yo estaba tranquila con empresas de primera línea publicando en Hiwook (Cognodata, Mediapost, AtSistemas, Paradigma Digital, Nommon, Conento y Tecnología y Personas) y con más de 100 usuarios registrados.

Y llegó Julio, con casi ningún euro de aquellos 5.000 en la cuenta del banco, pero ilusionada porque la primera persona había superado las pruebas de evaluación de competencias y ya tenía una entrevista en sus manos. Había comprobado que el modelo funcionaba y sabía que atraía a empresas y a usuarios.

Por eso dí el siguiente paso y llamé a 9 personas que me habían mostrado su interés por ser parte del proyecto. Con esas 9 personas dimos forma a Hiwook y nos lanzamos de verdad a la piscina con todo el equipo.

Terminamos este año con muchos retos superados y muchos por delante. Y también con alegría por el reconocimiento como una de las 10 Mejores Startups de 2018 por Innova Spain. Todo un lujo.

Hoy se cumple un año del comienzo de esta etapa de la vida en la que estoy inmersa ahora mismo. Mi sueño es tan grande que sé que ahora sólo he avanzado unos milímetros. Sé que aún me quedan miles de kilómetros por recorrer para llegar a donde quiero llevar Hiwook. Tengo el propósito muy, muy clarito.

 

Hiwook es una plataforma tecnológica que se basa en la evaluación de competencias digitales e IT. Suena a mucho rollo de palabro teckie, pero es muy sencillo. Te lo cuento ahora mismo.

Una persona que quiera un empleo no necesita poner su CV, ni sus datos, ni cumplimentar un perfil, ni nada de ello. Tan sólo superar unas evaluaciones de competencias digitales o IT y aplicar a la Oferta de Trabajo que quiere. Si supera las pruebas, va a fase de entrevista. Así de sencillo.

Si una empresa está buscando perfiles digitales e IT y no le importa si los candidatos son jóvenes o mayores, hombres o mujeres, de aquí o allá, puede publicar gratis en el Portal o también puede utilizar Hiwook en otros canales de reclutamiento para cribar a los candidatos sin tener que revisar CV que dicen, o no, el potencial de la persona.

Te cuento este rollo sobre lo que hacemos porque es importante para mí el que entiendas que estoy loca por ver que las personas no son discriminadas en el acceso al empleo, y también quiero que los métodos de selección sean lo más objetivos posible. Puede que creas que mi audacia llega a lo ridículo, pero realmente creo que la evaluación por competencias es una fórmula adecuada.

 

 

Tener dinero sube la autoestima

«Tener dinero sube la autoestima». Eso me dijo un colega hace tres semanas y otro hace dos. No se conocen de nada, pero ambos lo tienen clarísimo. Y, cuanto más dinero, más autoestima tienes. Parece que es algo exponencial. ¿Puede ser?

A veces soy descreída respecto al poder del dinero. Otras soy plenamente consciente de la libertad de movimientos que otorga. Si lo miras desde un punto de vista analítico, desprovisto de cualquier punto de vista emocional sobre lo que implica el dinero, se trata tan sólo de disponibilidad de recursos. Y sí, la abundancia de recursos, bien gestionados, proporciona una mayor capacidad de generar riqueza, en el amplio sentido de la palabra.

Para mí, dinero significa posibilidad de gestionar recursos para conseguir más de algo: más riqueza, más tiempo, más poder, más libertad, más comodidad, más estatus, más… de lo que se te ocurra, incluso autoestima.

Porque la autoestima está hecha de muchos ingredientes, entre ellos está el estatus, el reconocimiento, la autoconsciencia, la competencia, la libertad, el poder. Tú puedes hacer crecer tu autoestima, pero también dependes de los demás para que ésta tenga buen estado de salud. Y es bien sabido por todos que, si cuentas con los recursos suficientes, tienes la atención de los demás casi asegurada.

Hay personas que son unos cracks a la hora de conseguir recursos, pero son un desastre a la hora de gestionarlos. Como dicen en mi pueblo, el dinero en sus manos es como agua en un cesto: se escurre por mucho que entre. Otras personas son increíblemente eficientes gestionando recursos, aunque consigan muy pocos. Ahí tengo de ejemplo a la abuela de mi marido, que tenía pensión para 12 personas en su apartamento de 36 metros cuadrados en Tetuán.

Mi foco está en ser una buena conseguidora de recursos a la par que una buena gestora de éstos. Hacer más con lo que hay, y hacerlo crecer de forma exponencial. Creo que ahí está la magia de los negocios. Y el secreto del dinero.

«Dinero llama a dinero» y «No me des, ponme donde haiga» dice la sabiduría popular. ¿Hay algún refrán que vincula el dinero con la autoestima? Seguro que sí. Eso lo saben bien mis colegas, que tienen la autoestima por las nubes.

 

 

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