No tenemos sueños pequeños, ni baratos. Por muy realista que te consideres, cuando dejas volar la imaginación, piensas en grande. ¿Verdad?

A mí también me pasa. Por ello, quiero ser realista para conseguir mis grandes sueños.

Sé exactamente cuáles son: el primero, por supuesto, tener salud en la familia. Los demás ya son más terrenales: contribuir a nivel global a que las personas sean más felices en su trabajo, que personas excepcionales trabajen conmigo, tener inversiones y negocios de todos los tipos que me permitan la completa independencia financiera, ganar más de un millón de euros al mes y gestionar mis empresas de forma deslocalizada.

Como ves, mis sueños tampoco son pequeños, así que me he propuesto un plan para conseguirlos.

Hacer que Hiwook alcance la dimensión que quiero, es decir, que se convierta en una empresa global y que consiga su propósito de ayudar a que las personas puedan alcanzar el trabajo que desean independientemente de género, edad o procedencia.

Para hacerlo, hay que vender, vender y vender pensando en grande. Llevo vendiendo muchos muchos años y, si algo he aprendido, es que siempre se puede hacer mejor. Es increíble la cantidad de posibilidades de mejora que da el mundo de la venta. Si me preguntas, te diría que hay infinitas formas de mejorar cómo vender. Casi da hasta miedo de lo inabarcable que resulta.

Para hacer la tarea menos titánica, he optado por una estrategia de mejora en ventas muy clara: aprender, entrenar, poner en práctica, medir, analizar y volver a empezar. Sí, vale, no te estoy contando nada nuevo, es el círculo de mejora continua. Lo que sí te voy a contar es un ejemplo de cómo lo hago.

Hace meses me estoy empollando de cabo a rabo la metodología Winning By Design de ventas. Me parece increíblemente buena. He estudiado los libros, me leo su blog, me miro los vídeos y rebusco y rebusco cualquier cuestión al respecto. Esta es la fase de aprender.

Sigo con la de entrenar. Cada cliente que me llama, cada empresa con la que contacto… con todos entreno lo que he aprendido. Hago diversas versiones de los emails, de las llamadas…. y anoto todo para que luego me sea más facil el medir y analizar.

Tengo los KPIs revoloteando en la cabeza todo el día. Los apunto, los reviso, los analizo y los vuelvo a mirar. Saco conclusiones y las aplico lo que aprendo a continuación en la siguiente lección. Así todo el rato. Día a día.

Parece demasiado metódico. Lo es. Pero es así cómo se consiguen los sueños, o eso es lo que cuentan los que lo han conseguido. Se llama «práctica deliberada» y es lo que hacen, a sabiendas o no, los que llegan a dominar un campo de actividad, ya sea empresarial, deportivo o científico. Si quieres saber más sobre la práctica deliberada, te facilito el enlace a un libro que te va a gustar mucho. Se llama «Secretos para ser el mejor en lo que nos propongamos», de Anders Ericcson.

Mi idea es seguir aplicando estos métodos y herramientas para que la estrategia que tengo en mi cabeza se convierta en los sueños que me encanta evocar a cada minuto. ¿Tú qué haces para conseguirlos? 🙂