5 trucos para eliminar PENSAMIENTOS TÓXICOS

¿Te pones de mal humor al llegar a la oficina?

¿O al estar en casa?

¿Y cuándo ves a cierta persona o estás en un ambiente muy concreto?

¿Notas toxicidad a tu alrededor?

Si es así, puede que necesites una ducha mental de forma urgente. No lo dejes más. Estás en peligro y necesitas desintoxicarte rápidamente.

Cuando notas un olor desagradable, tu nariz se arruga en un gesto muy reconocible. Ese mismo gesto se nos pone en la cara cuando estamos en ambientes tóxicos o con personas tóxicas. Y pasar mucho tiempo en este tipo de ambientes o con este tipo de personas afectará mucho a tu salud y a tu bienestar. Incluso puede llegar a enfermarte de forma grave.

En este vídeo te contaré cómo:

  • Reconocer a las personas tóxicas.
  • Neutralizar sus efectos para que no te afecten y así proteger tu estado de ánimo y tu salud.
  • Saber cuándo tus comportamientos son tóxicos y eliminarlos para no infectar a otras personas.

Me llamo María Gutiérrez. Soy Ingeniera y Psicóloga y mi pasión es ayudar a las personas a despertar el talento que tienen oculto para que puedan conseguir la carrera profesional que quieren y se merecen, sin tener en cuenta la edad, el género o la procedencia.

Yo misma he tenido que recorrer el camino que va desde el “no sé qué sé hacer” hasta el estar completamente segura de a qué quiero dedicar mi vida y ser feliz con ello. He tenido que hacer ese camino sola, por lo que sé lo difícil que es hacerlo de esa forma. 

Pero, ¿sabes qué? 

Es mucho más sencillo hacer ese descubrimiento en compañía, con alguien que te vaya proporcionando las claves para avanzar. 

Te puedo ayudar con ello. ¿Te apetece? Sigue escuchándome. 🙂

Haz un poco de memoria y recuerda la última vez que alguien te dijo algo que te ofendió, aunque fuese sin querer. Es muy probable que recuerdes bien ese momento porque tardó un tiempo en irse de tu mente.

Cuando recibimos un halago, es fácilmente que lo olvidemos a los pocos minutos. Sin embargo, cuando alguien dice algo que nos parece mal, ese recuerdo persiste y persiste. Incluso puede verse en nuestra cara.

¿No te lo crees? Si puedes, mira tu cara ahora mismo mientras tienes ese recuerdo de agravio en tu mente. Lo más probable es que tengas el ceño fruncido y la nariz arrugada, un gesto muy parecido a cuando tienes un mal olor cerca. Sí, el efecto de un mal pensamiento y de un mal olor en tu cara se parecen mucho.

Si profundizas aún más en ese pensamiento que te enfadó, puede que te sepas que hay ciertas personas que lo causan de forma habitual. Es decir, que hacen que ese gesto en tu cara aparezca incluso antes de que abran la boca, porque ya anticipas que no te van a decir nada bueno. 

Sí, esa es una forma de detectar a las personas tóxicas. Son aquellas que causan malestar en las que tienen alrededor.

Un gurú de Internet, Grant Cardone, dice que las personas tóxicas van a todos lados con una bolsa de basura llena. Cuando hablan contigo, esparcen el contenido de la bolsa de basura a tu alrededor y se van. El primer día, no te importa recoger esa basura. Pero en el resto de las ocasiones, acabas hasta el moño de que te lleguen con la bolsa y te la dejen a los pies, con ese mal olor.

Tu cara es el mejor detector de personas tóxicas que existe. Tan sólo tienes que darte cuenta de tus propios gestos para saber si tienes cerca a una persona tóxica que lo que desea es cargarte con una bolsa llena de basura mental.

La basura mental tiene unos efectos muy potentes a medio y largo plazo, pues atascan los mecanismos de los pensamientos alegres y felices. Es algo así como el polvo y la suciedad que se quedan atascados en un motor, haciendo que no funcione adecuadamente. Tu cerebro deja de funcionar bien y todo lo que piensas queda ensuciado y tóxico.

Cuando llegas a ese punto, la única solución es darte una ducha mental.

¿Cómo es una ducha mental?

Una ducha mental es un proceso que tienes que hacer tú y en el que nadie más puede participar. 

Te cuento ahora paso a paso cómo hacerla:

  1. Sé consciente de quién o qué está llenándote de toxicidad. .
    1. Si es una persona, haz un listado mental de qué comportamientos son habituales en ella y cuáles son los que más te impactan.
    2. Si es una situación, reflexiona acerca de por qué estás en ella, cuáles son las causas y qué cosas concretas son las que te están generando malestar.
  2. Toma distancia emocional de esa persona o esa situación para poder tomar decisiones. En esta fase te serán muy útiles las técnicas de relajación, visualización y negociación.
  3. Actúa. Por ejemplo: hablar con esa persona, alejarte, dejar de hacer ciertas cosas, etc. 
  4. Evalúa cómo se sientes después de actuar.
  5. Actúa de nuevo.

Durante mucho tiempo estuve vinculada profesionalmente a una persona que tenía una forma propia de ver la comunicación que no encajaba con la mía. 

Se comprometía a acudir a una reunión pero no confirmaba la asistencia. Hasta que no llegaba la hora acordada no sabías si iba a aparecer o no. Unas veces asistía y otras no, sin ninguna explicación por su parte ni ningún patrón que te hiciese posible preveer qué pasaría en la siguiente ocasión.

A pesar de que, cuando asistía, las reuniones eran estupendas, llenas de ideas y creatividad, siempre me quedaba una sensación de disgusto, sobre todo al programar la siguiente vez. 

Esa sensación de disgusto era la “porquería mental” que se me iba acumulando al saber que me iba a encontrar con la incertidumbre de saber si todo iría bien o me dejaría tirada de nuevo. Cada vez era más grande el montón. Me di cuenta de que estaba afectando mucho a nuestra relación y a mi confianza en esa persona. Si seguíamos en esa línea, realmente la situación se iba a hacer insostenible. 

Tomé distancia de la persona y analicé simplemente los comportamientos que no me gustaban y cómo me afectaban. Decidí hablar con ella tranquilamente.


En la siguiente sesión, al finalizar una reunión, le dije lo que pensaba y cómo sus actos me hacían sentir. Me dijo que no era consciente de ello y me agradeció la sinceridad. Me prometió que no lo volvería a hacer.

A la siguiente semana habíamos quedado de nuevo. De nuevo, no fui capaz de contactar en las horas previas a nuestra cita para confirmar. De nuevo, no apareció a la hora acordada. En esta ocasión no me enfadé, ni me sentí mal, ni nada por el estilo. Había tomado distancia con el comportamiento de esa persona y no me afectó emocionalmente, por lo que no me intoxiqué. Pero sí tomé una decisión: romper con el proyecto y redirigir lo que habíamos hecho hasta ese momento para no perderlo.

Seguí adelante con otros proyectos y esa persona me llamó para preguntarme por qué no le había contactado para reunirnos, como habitualmente. Le dije que había decidido poner el foco en otros proyectos que no dependieran de su presencia ni atención. No le gustó, pero no le quedó otro remedio que aceptarlo.

Puedes pensar que no siempre es tan fácil encontrar otro camino. Por ejemplo, si esa persona es un jefe o un compañero, etc. Te entiendo. Pero te animo a actuar en la medida en la que puedas. Estoy segura de que, según vayas ganando confianza y desintoxicándote, verás que tienes más margen de maniobra del que habías pensado en un comienzo.

Sí, las duchas mentales se tienen que practicar a diario, al igual que las duchas físicas con agua calentita. No es buena idea dejar que la mugre se endurezca y luego sea más difícil de quitar.

Te he contado este ejemplo para que puedas visualizar que, en muchas ocasiones, nosotros mismos nos ponemos en una situación en la que es fácil tener pensamientos negativos. Lo primero que es necesario hacer es darnos cuenta de por qué y qué influencia real tienen sobre nosotros, más allá de lo que hemos dado por sentado.

Paralelamente, es necesario e imprescindible utilizar técnicas concretas como el dominio de la respiración para reducir la ansiedad; la visualización de metas para entender el impacto de la situación actual en el futuro y técnicas de negociación para poder llegar a acuerdos más beneficiosos para nosotros mismos y para los demás.

No se trata de tirarlo todo por la borda si no es necesario, tan sólo reestructurar el equilibrio perdido para eliminar la sensación tóxica que invade nuestros pensamientos.

¿Te ocurre también a ti?¿Sientes que tus pensamientos no son tan positivos como quisieras?¿Notas la toxicidad en tus relaciones o en tu situación actual?

Te entiendo.

Yo misma he tenido que hacer esta ducha mental en multitud de ocasiones, diariamente incluso. Todos nos encontramos a veces en situaciones a la que no podríamos decir cómo hemos llegado, pero sí tenemos claro que ya no queremos seguir ahí.

¿Y cómo saber si tú estás siendo el foco de la toxicidad?

Te invito a hacer un pequeño ejercicio para saberlo y ser consciente. Tan sólo tienes que responder a estas preguntas:

  • ¿Las personas que conoces cuentan contigo para divertirse o para hablar de cuestiones importantes que les hacen sentir mejor?
  • ¿Las personas que tienes cerca te piden ayuda o consejo?
  • ¿Te sientes bien contigo mismo?

Si has respondido NO a esas tres preguntas, es muy posible que tú estés siendo un foco de toxicidad. No te preocupes mucho. A todos nos ha pasado y hay fórmulas para salir adelante. Además, ya estás haciendo lo más importante: ser consciente de ello.

Si estás pasando por una época en la que emanas toxicidad y quieres dejar de hacerlo, tendrás que trabajar en tu crecimiento personal de una forma importante, consciente. En próximos vídeos hablaremos más en profundidad de ello. 🙂

Bien, en este vídeo hemos hecho tres cosas:

  • Hemos visto cómo reconocer si estás en un ambiente tóxico.
  • Hemos hablado de cómo hacer una ducha mental. En próximos vídeos profundizaremos más sobre herramientas específicas para ello.
  • Por último, te he mostrado un ejercicio para empezar a ser consciente de si tú eres un foco de toxicidad. En ese caso, no te preocupes, si tienes ganas de cambiar, puedes.

Me encantará seguir acompañándote en los siguientes vídeos. Si te ha resultado interesante y crees que puede resultar útil a otra persona que conoces, no dudes en compartirle este vídeo.

Ah, y suscríbete. 🙂

Nos vemos cuando quieras.

Disfruta del día, 

María

María Gutiérrez

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