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Andrés Ortega: «No creo que las máquinas nos quiten el trabajo»

entrevista a Andrés Ortega

Andrés Ortega encaja en lo que, de toda la vida, llamamos «culo inquieto».

Le gusta mirar su profesión desde todos los puntos de vista posible para enriquecer su experiencia. Su carrera profesional encaja dentro de una «carrera líquida», con saltos entre empresas, ejercicio libre como freelance y colaboraciones a diestro y siniestro con organismos vinculados al conocimiento.Estaría un buen rato describiendo todo lo que hace, pero creo que lo puedes ver con tus propios ojos en su blog.

Me contactó a través de Linkedin para saber más de Gamificación y de Big Data. Enseguida mostró su tendencia a la acción y me propuso «desvirtualizar» nuestro contacto. Para mí, toda una suerte. Desde entonces tengo el placer de conocer a una persona comprometida con su profesión y con las personas con las que interactúa. Curioso a rabiar, contagia su energía y conocimiento por donde va.

Hace unos días le propuse hacerle una entrevista en mi grupo de Linkedin, que se llama Big Data para el análisis del conocimiento humano. Como no podía ser de otra manera, la entrevista es fresca, divertida y llena de ideas.

Te invito a que leas la entrevista completa, en ella Andrés nos habla de un evento que detonó el comienzo de su carrera líquida: «La organización en la que trabajaba como Director Regional de 6 paises fue vapuleada (como muchas otras) por la crisis, por la incertidumbre y por la volatilidad del mercado… En ese momento lo que habia venido siendo un proyecto de construcción se torno debido a las circunstancias en un proyecto totalmente diferente… y comencé a hacerme muchas preguntas… ¿que estaba pasando? ¿como esos cambios impactarían en mi personalmente? y ¿como impactarían en el futuro del trabajo?… Esas preguntas acabaron con el nacimiento del blog… «sobre personas y organizaciones» y con el dimensionamiento de mi red actual… «.

Me quedo especialmente con su reflexión acerca del papel de las personas en el futuro tecnológico. Seguiremos siendo los amos de la dimensión emocional.

Andrés Ortega lo tiene claro: «No creo que las maquinas «nos quiten» el trabajo… es importante enfocarlo desde la perspectiva de que nuestro trabajo… el que hagamos las personas tendrá otro foco… menos «manual»… y, creo que precisamente, y, sobretodo en la economía del conocimiento, los comportamientos que tengan que ver con la gestión de las emociones en el entorno profesional se me antoja dificilmente sustituible por la tecnología… En otras palabras, puede que el Big data nos ayude a definir los equipos de proyecto más idóneos en base al análisis de miles de inputs y nos ofrezca la mejor «alineación» posible en basé a HR data analytics… pero serán las personas quienes den apoyo, consuelen o animen a un miembro del proyecto enojado o que ha sufrido un problema personal..

Aunque ya somos tecno-humanos, nuestra esencia sigue y seguirá ahí.

La gamificación hace que la NFL Fantasy League marque un touch down al fútbol

Fantasy League NFL

La Fantasy League de la NFL genera tanto negocio como la Liga BBVA de fútbol, con un público potencial de 3.000 millones de personas. ¿Cómo? Utilizando gamificación.

Los intentos de gamificar un juego no son cosa de hace dos días. El sacar álbumes de cromos cada año, justo antes de que empiezan las ligas, es una acción de marketing tradicional en muchos países. Consiguen crear vínculos a través de la familiaridad de las personas con los equipos, con los jugadores. La mecánica de juego que está debajo: la motivación intrínseca que tenemos los humanos hacia hacer colecciones.

En 1962, según la Wikipedia, se dio un paso más allá en un hotel de Nueva York. Dos personas relacionadas con la NFL desarrollaron un juego organizado con un libro de reglas. Era el embrión de la Fantasy League de la NFL, que hoy en día es una industria en sí misma de más de 1.700 millones de dólares al año. Sí. Por si se te van los ceros, te lo pongo completo: 1.700.000.000 dólares (la mitad del PIB de Islandia).

Si aún no sabes de qué va este juego dentro de un juego (yo lo llamaría meta-juego), te cuento. Entras en una plataforma Fantasy League (por ejemplo, la de la NFL, aunque hay otras) para hacer de general manager y también de entrenador. Tienes que crear un equipo y draftear (elegir) a jugadores reales de la NFL. Te metes en una liga con otros 11 colegas y compites cada semana durante la temporada. Haces el seguimiento de esos jugadores en la vida real a través de los partidos reales, pues de su rendimiento ese día en el campo dependen tus resultados en la liga fantástica. Después, hablas de ello toda la semana con tus colegas de liga, que son tus compañeros de la oficina, los amigos del pueblo o tu cuñados y algún vecino.

Sorprende cómo un deporte visto por 150 millones de almas a nivel mundial en su día grande, la Super Bowl, tiene unos 40 millones de jugadores en su liga fantástica. ¿Por qué?

La respuesta es porque profundiza en las motivaciones de las personas y, además, crea un vínculo directo y potentísimo al crear una experiencia en primera persona, al poder tomar tus propias decisiones, celebrar tus éxitos (no los de un equipo) y gestionar tus fracasos (no puedes echar la culpa a nadie más). Esa autonomía es poderosa a la hora de crear «engagement».

[bctt tweet=»Ese vínculo con la marca es pasional, divertido, fuerte, duradero, profundo…TUYO.»]

Desde el punto de vista de gamificación, principales mecánicas de juego utilizadas pasan por: autonomía (de modo de juego, plataforma, libre elección de equipo), exploración (de los equipos, jugadores), competición (con el resto de colegas de la liga, incluso entre ligas), colección (hacer el equipo con jugadores), elección bajo presión (draft), retroalimentación masiva y participación social (como siempre, de las más importantes).

Imagínate que eres la NFL. Darías palmas con las orejas, ¿verdad? Desde luego, no es para menos. Han conseguido enganchar, durante toda la temporada, partido a partido, minuto a minuto, al 26 % de sus espectadores con ese vínculo con el que sueñan todas las marcas: emocional, pasional, personalizado, fuerte, duradero, profundo…ETERNO. Como estrategia de marketing, desde luego, no tiene un «pero».

La marca, la NFL, consciente de ello, alimenta el monstruo año tras año, dándole cancha libre y permitiendo que el vínculo con el espectador se engrose, pasando a ser ya casi como un cordón umbilical.

Mientras en Estados Unidos hacen juego (y pasta) con su deporte Rey, en Europa el escenario es muy distinto. Las iniciativas de cada una de las principales ligas de fútbol europeas vagan sin rumbo intentando ponerse la zancadilla unas a las otras. Como si de un sistema feudal se tratase, cada reino va por su cuenta, segregando el mercado y consiguiendo exiguos resultados, como era previsible. Como ejemplo, la Fantasy de la Premier League tiene 3 millones de seguidores mientras dice ser el mayor juego Fantasy de fútbol del mundo. En España, pues igual ya conoces la situación. La Liga BBVA acaba de sacar su propio juego de fantasía mientras intenta aplastar a Comunio, que llegó antes. Una batalla muy cañí.

Desde el punto de vista de las marcas (sean NFL, LFP o cualquier otra) los beneficios son increíbles. Podemos hablar de varios tipos beneficios: los de toda la vida a través de ingresos directos por venta de entradas, por camisetas y otros artículos deportivos, por publicidad, venta de derechos de imagen….los que se te ocurran; pero no son nada despreciables los beneficios de conocer exactamente cómo es tu potencial cliente, qué habitos quiere, qué desea, qué tipo de vínculo establece con la empresa, cuál es su nivel de influencia como evangelizador…Y eso se consigue a través del análisis de datos que va dejando el espectador en su aplicación móvil, en su navegador, en su interacción con otros usuarios. Estoy hablando, como tantas otras ocasiones, de Big Data.

Realmente la gamificación es una herramienta para conseguir los objetivos de la organización a través de la gestión de la motivación de las personas.

Al conseguir un vínculo estrecho con el cliente, con el espectador, la interacción es contínua y genera multitud de datos que ayudan a conocer para satisfacer sus necesidades y ofrecerle justo lo que quiere en el momento que lo necesita.

Lo que Linkedin no es y podría ser para ser útil

lo que linkedin no es y podría ser

Llevo en Linkedin más de 6 años. Me gusta, me es útil, me divierte. Lo tiene casi todo, pero le faltan cosas que, a mi modo de ver, le convertirían en una de las mejores herramientas de un profesional.

Durante este tiempo he sido partícipe, como tú, del crecimiento de esta red social profesional. Muchos hemos visto cómo introducía elementos de gamificación: la eficacia del perfil, la red de personas que veían tus publicaciones o el famoso ¿quién ha visto tu perfil? Hemos visto cómo intenta engancharte con el anzuelo de mejorar tu estatus profesional. ¿Cuántos contactos tienes?¿Son relevantes? Todas estas funcionalidades están más dirigidas a retenerte que a solucionarte la vida, son buenas para Linkedin, pero tú podrías vivir perfectamente sin saber si estás en el puesto 225 o 35 de tu red de contactos. ¿Realmente eso significa algo? Ahora mismo, creo que no.

Mi propuesta para que Linkedin sea una herramienta de verdad de la buena, imprescindible en tu carrera, sería que se convirtiese en un verdadero gestor de relaciones personales, es decir, que te permitiese realmente gestionar tu network.

¿Cómo se hace? Lo veo relativamente fácil, simplemente sería ampliar el panel de gestión y convertirlo en un verdadero CRM (Customer Relationship Management) para las relaciones profesionales, no sólo para los clientes.

¿Qué tendría que dejarte hacer Linkedin?

1. Cuando agregas un nuevo contacto, debería dejarte incluir campos personalizados sobre esa persona. Por ejemplo: notas sobre cómo la conociste, quién te puso en contacto, si la conoces también offline, qué otros intereses tenéis en común.

2. Además de los mensajes que envías a través de la plataforma, debería poder dejarte integrar tu email para que toda tu mensajería a los contactos en Linkedin queden registrados. Lo mismo con las llamadas desde la versión móvil. Creo recordar que hace tiempo intentaron una iniciativa relacionada con esto, pero no llegó a prosperar. Supongo que una de las causas fue no enmarcar la iniciativa dentro de un gestor de relaciones profesionales más amplio.

3. La agenda y el calendario también podrían estar integrados, así te quedaría registrado también los contactos que tienes con las personas. Sabrías con quién vas a coincidir en algún evento físico en tu ciudad, por ejemplo.

4. Por supuesto, de las relaciones profesionales surgen oportunidades de negocio, de colaboración. ¿Por qué no registrar estas oportunidades en el gestor profesional para luego hacerles un seguimiento? Igual que haces en tu empresa con las oportunidades que te brinda un posible nuevo cliente.

Hace unos meses un amigo fue a una conferencia y me habló de una ponente muy competente y que había hecho un gran trabajo con la exposición. Me recomendó contactar con ella porque su empresa podría ser una de mis proveedores habituales. Para buscar a esta persona fui a la web de la conferencia, allí encontré su nombre y apellidos. Después, por supuesto, la busqué en Google y encontré su Linkedin. Visité su perfil y comprobé que podría encajarme como proveedora, así que invité a esa persona a conectar. Me respondió positivamente y ya estamos conectadas. Ayer necesité encontrar de nuevo a esa persona. Los que me conocen saben que soy malísima recordando nombres, así que me fue imposible buscar entre mis contactos de Linkedin a esta persona. Tampoco recordaba el nombre de la empresa. Busqué por su cargo, por sus estudios, a través de otros contactos. Al final lo conseguí, pero empleé más de media hora en tener en mi mano el email de Teresa.

Ahora imagínate otra situación bien distinta: Cuando Luis me recomienda a Teresa, voy a Linkedin y le envío la invitación. En mi gestor de contactos profesionales queda registrado el envío de la invitación. Yo puedo añadir el motivo y poner «Luis la conoció en una conferencia y me la recomendó como posible proveedora». Cuando Teresa me acepta la invitación, queda registrada la fecha, así puedo saber la antigüedad de cada uno de mis contactos. Por supuesto, puedo anotar el vínculo con Teresa a través de Luis, de esa manera puedo saber más adelante quiénes de mis contactos me generan nuevas oportunidades, convirtiéndose en contactos VIP.

Ayer, cuando perdí en mi vida real media hora buscando a Teresa entre mis propios contactos de Linkedin, la situación habría sido muy diferente. Porque podría haber buscado entre mis OPORTUNIDADES, y allí habría estado Teresa como posible proveedora. O a través de mis ENLACES, y Luis habría aparecido como una persona que me suele generar contactos interesantes para mi trabajo. O podría recordar que contacté con Teresa hace tres meses y buscarla por ANTIGÜEDAD.

Creo que ya ha quedado claro el ahorro de tiempo en las búsquedas, pero ahora llega lo más importante: la generación de informes.

Si el gestor de contactos profesionales funciona adecuadamente, podría reportarme quiénes son mis contactos más «fructíferos» en cuanto a la generación de oportunidades de negocio, también en qué época he generado más contactos de máximo interés y con cuáles de las personas de las que tengo en mi red no he contactado en mi vida. Podría saber en qué saraos encuentro a personas afines a mí y con las que colaboraré con casi toda seguridad. ¿Se te ocurre más información que puedes extraer de todos esos datos? Claro que sí.

Como ves, el fin último de ese gestor de contactos profesionales sería el análisis de tu información sobre tu actividad social profesional. Este análisis te permitiría conocer lo que se llama Capital Social, es decir, tu red de contactos que estarían dispuestos a ayudarte o a colaborar contigo. Los datos están ahí dispuestos para analizarse y convertirse en conocimiento. Ello te llevará a poder planificar una estrategia de networking lo más adecuada posible. Porque seguro que sabes la importancia clave de que tiene hacer un buen networking para el desarrollo de tu negocio.

El negocio de Linkedin debiera ser el exprimir la analítica Big Data, y para ello tiene que proporcionar una herramienta lo más útil posible al usuario. Ahora mismo esta herramienta es muy deficiente en el aspecto de la utilidad en el día a día.

Le doy un notable en cuanto a la gestión de la motivación a través de la gamificación para mantener a la gente enganchada a la red social profesional. Es bastante difícil enganchar dando un producto muy mejorable, como está haciendo ahora mismo.

[bctt tweet=»La línea a seguir está clara: convertir #Linkedin en un gestor de las relaciones profesionales»]

Por todas estas razones, y desde mi humilde púlpito, recomiendo a Linkedin que se ponga las pilas en cuanto a mejorar la utilidad al usuario. La línea a seguir está clara: convertir Linkedin en un gestor de las relaciones profesionales. Ya mayor parte del trabajo ya está hecho, ahora sólo queda convertirlo en algo útil.

IKEA utiliza gamificación para que trabajes para ellos (pagando)

IKEA utiliza gamificación para que trabajemos para ellos (pagando)

Hacía tiempo que no entraba en la web de IKEA, pero ya vuelvo a estar enganchada. Vuelvo a pensar qué pasado de moda está mi sofá (que sólo tiene 2 años) y lo genial que sería estrenar uno nuevo, blanco, radiante, moderno, cómodo y guay. Me gusta tanto la idea de pasar una tarde en la tienda sueca que incluso casi se me olvida el gran trabajo (y sudor) que cuesta comprar algo en IKEA. Porque si hay algo cierto en la vida es que llevarte un sofá de IKEA a casa cuesta sudor, unas botellas de vino y empanadas que tienes que comprar para «pagar» a los generosos amigos que te dejaron la furgoneta, y algún cabreo que otro.

Pero sigues volviendo, una vez más, porque IKEA utiliza gamificación para que trabajes para ellos (pagando). Y, amiga, ahí estás atrapada. De IKEA se sale peor que de las drogas. ¿Te suena?

El truco de IKEA está en gamificar TODO, absolutamente TODO lo que tiene que ver con el cliente. En el argot técnico-marketiniano, podríamos hablar de Customer Experience gamificado. En este artículo te voy a contar cómo hacen para tenerte entretenido y ¿feliz? mientras trabajas para ellos.

[bctt tweet=»El truco de IKEA está en gamificar TODO lo que tiene que ver con el cliente. #Customerexperience»]

Imaginemos una experiencia de cliente en IKEA normal y corriente, de las de toda la vida. Comienza el día en que visitas la casa de unos amigos y te parece todo moderno, súperguay y que tiene una atmósfera ambiente agradable que tu bombilla del salón y los tres ficus que te regaló tu madre no logran conseguir. En medio de una conversación en ese saloncito acogedor sale el temido:

«¿Os gusta la vitrina nueva? La hemos comprado en IKEA, nos ha costado sólo 300 €. Pepe le pidió a Paco el Xsara Picasso para ir a buscarla, porque en nuestro Golf no cabe. Ni te imaginas lo que nos hemos reído para subir los paquetes en el ascensor, casi ni cabían. jajajaja. Yo me lié un montón con los dibujos de los planos, pero nada, en tres horas ya estaba toda montada y reluciente ahí en esa esquina del salón. ¿A qué mola?»

El ser partícipe de esa conversación ya debería haberte quitado las ganas de medir, elegir, cargar, pagar y montar un mueble el resto de tu vida. Pero no, justo ocurre el efecto contrario y, cuando llegas a tu casa, ahí tienes el sofá anticuado, la bombilla desangelada y los ficus que te regaló tu madre. El siguiente paso es visitar la web de IKEA para explorar, «buscar inspiración». En las fotos aparecen muchos «ambientes», que recuerdan a casas de las comedias norteamericanas de los 80. Las habitaciones son enormes, los colores dominan por doquier. La sorpresa y la curiosidad hacen que los minutos te vuelen delante del ordenador. Y, además, caes en el «planificador de espacios». Ahí comienza el trabajo duro: coge el metro y toma las medidas de tu salón, anótalas en un papelito, pásalas al ordenador en el «planificador» y comienza a probar si los muebles caben allí. Además, con el añadido de que no te pases del presupuesto, porque te puedes dejar ahí todos los ahorros, como te dejes llevar puedes coleccionar todos los complementos de color rojo.

Ya tienes tu planito y el presupuesto hecho. Ahora toca comenzar a organizar la logística para ir a buscar los muebles. Paco tiene la desgracia de tener un Xsara Picasso, así que se conoce perfectamente cuál es la ruta al IKEA más cercano. Ha ido de transportista para toda su familia y colegas. Y ahora le toca otra vez, tampoco se va a negar. Luego hacemos una cenita en casa todos y lo pasamos pipa, como en los viejos tiempos. Pepe refunfuña un poco, lo de hacer vida social le parece bien, lo del sábado en IKEA ya le mosquea más.

Próximo sábado a las 16:00 en la puerta de la tienda más cercana. Entramos y nos hacemos con el metro de plástico blanco y el lápiz. Toca hacer reconocimiento por toda la tienda, aunque ya tenemos el papelito con todo organizado.  Hay que explorar todo bien a fondo, comparar los artículos a ver si hay algo mejor. Pues no vaya a ser que hayan sacado alguna novedad, o rebajado algún precio. Es un trabajo duro y que hay que hacerlo con la mayor de las autonomías, pues ningún trabajador de la tienda va a venir a ayudarte. Ya sabes que al IKEA hay que ir documentado, organizado y con todos los recursos que necesites, pues allí vas a estar en la más estricta soledad.

Después de dos horas comparando y probando sofás (al fin y al cabo, era lo que íbamos a buscar); midiendo cómodas (para tenerlas miradas para la próxima vez); cogiendo ropa de cama (es barato y seguro que también cabe en el Xsara Picasso) y discutiendo un poco sobre el color de los complementos (que ya decía yo que tenían que ser rojos), llega la hora de bajar de planta y recoger las cajas de las estanterías. Eliges un carrito plano, miras bien las anotaciones sobre los pasillos y os encamináis hacia el trabajo duro: coger los enormes paquetes de los distintos lugares de toda la nave industrial de dos hectáreas en la que estáis, cargarlos en el carrito plano con las etiquetas hacia arriba, que hay que facilitarle la vida a la cajera. En este punto los roces con tus colaboradores de tarea ya se empiezan a notar. Comienza la competición. ¿A quién se le dan mejor los tetris?¿Quién es capaz de meter más cosas pequeñas en la menor cantidad de bolsas de cartón posibles?

La espera en la cola de la caja sólo hace aumentar las ganas de coleccionar pequeñas cositas de colores que están colocadas estratégicamente a tu alcance. Unas pinzas para colgar calcetines, o una banqueta de niño color azul para tu sobrina…algo seguro que cae. La tarea del pago tampoco es fácil. Aunque os habéis esforzado en colocar bien las cajas, el reto no ha terminado, pues ahora toca volver a colocarlas de nuevo para llevarlas hasta la monovolúmen, que nos espera en el parking con los asientos abatidos. De nuevo vuelve la competición del Tetris. La diversión es un no-parar.

El sudor, las caras de palo y el cansancio se acumulan en los coches de vuelta a casa. En la cabeza de todos está el pensamiento de:

«Ahora esto hay que subirlo todo a casa. ¿Cabrá en el ascensor?»

Otro nuevo reto se encuentra delante nuestro. La estructura sí cabe en el ascensor, pero los cojines no, así que hay que subir los tres pisos por las escaleras. Bueno, tampoco es para tanto. Se hace ejercicio y no pasa nada.

Cuando está todo arriba ya sólo quedan dos horas de planificación, organización espacial y ejecución manual hasta que el sofá está en su sitio. Entre malas palabras por algún que otro desliz con el martillo, las risas campan a sus anchas, bromeando sobre lo mal que montamos muebles.

Al final, con una sonrisa por el trabajo manual (¿bien?) hecho, con el vino y unas empanadas, nos sentamos en el sofá. Paco y Pepe me miran deseando que no les vuelva a embarcar en otra tarde como esta. Les aseguro que no, al menos de momento. Porque sé que, como muchos, estoy enganchada a IKEA. Porque juegan conmigo y contigo a través de la gamificación. Al obligarnos a «jugar», nos obligan a generar serotonina, el neurotransmisor encargado de la sensación de alegría, de placer. Todos los humanos somos sensibles a generar serotonina con las mecánicas de juego. IKEA lo sabe bien, y por eso las utiliza en su provecho, haciendo que trabajes para ellos (pagando).

Segregamos serotonina al explorar, coleccionar, competir, enfrentarnos a un reto, bromear, construir algo con nuestras manos, probar, hacer vida social. Eso es lo que nos obligan a hacer en IKEA, por eso es adictivo y volvemos una y otra vez.

Estarás de acuerdo conmigo en que es una maravilla lo que han conseguido sólo manipulando tu motivación intrínseca hacia actividades que están presentes en los juegos: explorar, coleccionar, competir, enfrentarse a retos, bromear, construir con nuestras manos, probar, hacer vida social y otras. Sin obligaciones de ningún tipo consiguen que visitemos su web, planifiquemos un salón, preparemos un presupuesto (que nunca vamos a respetar), organizemos la logística (coche, amigos, agenda), midamos, carguemos, transportemos y montemos muebles. Y, encima, presumamos de todo ello ante nuestros amigos, familia y conocidos. Somos sus mejores trabajadores, comerciales y, además, pagamos por ello. Tienen toda mi admiración sobre cómo utilizan la gamificación analógica o NO-Tech.

La gamificación en los entornos online está muy de moda. La base psicológica es la misma: utilizar mecánicas de juego para gestionar la motivación de las personas. Sobre esa base se desarrolla el entorno tecnológico, que puede ser más o menos complejo, dependiendo de cuál sea el comportamiento que se quiera desarrollar o modificar. Además, y ya para rizar el rizo, fruto de la interacción del usuario con la tecnología se genera gran cantidad de datos (Big Data incluso) que pueden utilizarse para analizar el comportamiento de los clientes y mejorar su experiencia con la empresa, el Customer Experience que ahora está tan de moda.

En próximos post hablaré más en detalle de cómo utilizar los datos, el famoso y tan de moda Big Data para analizar el comportamiento de los clientes y que la empresa sea más eficiente en muchas de sus áreas clave: desde marketing, hasta desarrollo de producto, atención al cliente o incluso recursos humanos.

Si quieres, seguimos en contacto. Aquí estaré.