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¿Qué es la transformación digital de las empresas? (I) Poner el foco en las personas

Todo el día colgada del móvil (como tú) y frente al PC (como tú). ¿Ya somos digitales? Puede que sí, pese a haber nacido antes de los 80, pienso que soy (como tú) tan digital como cualquiera.

Todos somos cada vez más digitales, y a unos les cuesta más que a otros. Pero parece que otro gallo canta cuando hablamos de empresas, esos entes en los que dejamos nuestros esfuerzos diarios. ¿Las empresas son digitales? Si fuera así, ya habríamos pasado la época en la que causa furor la transformación digital de la empresa. La realidad es que aún seguimos en ella e incluso algunos piensan que acabamos de entrar en ella.

Voy a ir analizando un poquito qué es eso de la transformación digital, a ver si logro aportar un poco de luz a este concepto complejo, multidimensional del que todos hablan tanto últimamente.

Comienzo por la primera palabra: TRANSFORMACIÓN. Cambio. Algo modifica sus características y se convierte en otra cosa. Los humanos somos paradójicos respecto a los cambios, pues individualmente somos curiosos de forma innata pero, a la vez, nos gusta tener cierta estabilidad a nuestro alrededor. Podría decirse que nos gustan las «transformaciones estables», o también podríamos decir que somos más bien de cambios «fácilmente asumibles».

Como personas podemos abrazar rápidamente los cambios o las transformaciones. Seguro que tú también puedes hablar de la transformación que efectuaste cuando te casaste, o cuando te mudaste de casa, o cuando nacieron tus hijos, o cuando cambiaron de trabajo. Pero, ¿somos tan flexibles cuando estamos dentro de un grupo?¿Nuestra familia ha cambiado mucho o sigues celebrando la Navidad de la misma forma?¿Sigues contando las mismas anécdotas con los amigos del instituto más de 20 años después?

Las empresas son grupos de personas con un objetivo en común. Es fácil de verlas desde ese punto de vista imaginando que, durante el próximo mes, nadie va a trabajar. ¿Aún así existiría la empresa? Imposible. La actividad empresarial es la suma de voluntades personales, cada una con diferentes motivaciones, pero todas con una meta común que consiste en la persistencia del grupo y de la actividad conjunta.

Entonces, mirando la empresa como un grupo de personas, ¿cómo aceptan la transformación?¿Suelen ser las empresas ambientes en los que florezca y se abrace el cambio?O, más bien, los esfuerzos se centran en mantener las cosas como están.

Sigo ahora por la segunda palabra: DIGITAL. Relacionado con números, con teclas, con tecnología. Lo contrario de analógico. Casi opuesto al papel y a la tiza. Lo digital está en todos lados, nos invade, nos ha calado hasta los huesos en unas pocas décadas. Omnipresente.

¿Por qué estamos en la época de la transformación digital de las empresas?

Porque la transformación digital es más que comprar PC para todos de última generación, o poner una web molona y contratar a un community manager, o que todos tengamos un smartphone.

La transformación digital es, aunque no lo parezca, poner el foco en las personas.

¿Otra paradoja? Realmente no me lo parece. Te invito ahora a echarle un ojo al comportamiento de la generación Millennials. ¿Cómo suelen ser vistos por las generaciones de más edad? Te lo resumo en un pis-pas: egocéntricos, individualistas, volubles, incapaces de comprometerse…¿A qué achacamos ese comportamiento? A que son nativos digitales.

Bien, mi visión es que los millennials, al igual que otros muchos de otras edades que tienen comportamientos parecidos, se centran en las personas y en compartir. Por eso, dejan a un lado el «tener» (coche, casa, títulos) para centrarse en el «hacer» (contigo, conmigo, con la familia, con los amigos). En la comida en una oficina con unos cuantos treintañeros, la conversación gira en torno a lo que han hecho y con quién han estado haciéndolo, no sobre qué han comprado y qué harán con ello. Es irrelevante para ellos. Son 100 % digitales y todas sus conversaciones giran en torno a personas.

Lo repito de nuevo: lo digital pone el foco en las personas. Por ello, una trasformación digital debe cambiar la mentalidad de la empresa hacia las personas, dejando a un lado lo que la empresa tiene.

Y por esto es tan complejo iniciar una transformación digital. Porque las empresas llevan mucho tiempo centradas en productos, en activos, en procesos, en tareas y en objetivos. Ahora, es obligado mirar a las personas.

La visión de la empresa debe estar centrada en los clientes, en los empleados y en la sociedad. La tecnología y lo digital es un medio para conseguir facilitar la vida a las personas.

La estrategia de la empresa debe contemplar conocer en profundidad los conocimientos de los clientes (marketing y ventas), en desarrollar productos y servicios que les satisfagan (producto) y les lleguen en tiempo y forma (operaciones), atendiendo a sus consultas (atención al cliente). Además, la empresa debe estar también dirigida hacia sus empleados y retener el talento necesario para que todos los procesos anteriores también estén centrados en las personas.

Por tanto, el foco de la transformación es orientarse a las personas y la herramienta es la tecnología, lo digital.

Ahora creo que ya está claro lo que es la transformación digital, ¿verdad? En el próximo post desgranaré cuáles son los principales conceptos y herramientas necesarios para poder aterrizar la transformación y conseguir el objetivo.

Hablaré de:

1. Innovación y Tecnología: Visual Thinking, Design Thinking, Agile, Scrum, Lean, Canvan, IoT, Blockchain, Herramientas (CMS, Apps, geolocalización…), Cloud computing, CRM, ERP, CEM, pago móvil, Producto digital, etc.

2. Talento y liderazgo: Coaching ejecutivo, Talento Digital, Knowmad, Reputación digital, Equipos de alto rendimiento,

3. Marketing Digital: Customer experience, UX, Inbound marketing, Contenidos, SEO, SEM, Retargeting, Cross-media, Storytelling, Indoor maping, Customer journey…

4. Estrategia y Analytics: Big Data, Customer analytics, Business Intelligence, Machine learning, Model Canvas, BSC y Dashboards, Cyberseguridad, e-commerce…

Espero que os parezca interesante. 🙂

 

¿Business Intelligence o Business Intuition?

Quedo con un amigo empresario cada 2 o 3 meses. La conversación suele girar en torno a los negocios. Él tiene un par de empresas de más de 100 empleados. Sus historias me sirven para aprender de su experiencia. A él le gustan las novedades, al menos conocerlas, por eso me pregunta cómo es trabajar en una startup y el mundillo en el que nos movemos.

Aunque el tema de conversación siempre es el mismo, el enfoque de cada conversación es diferente: un día hablamos sobre la gestión de personas, otro sobre financiación, otro sobre clientes, otro sobre viabilidad de modelos de negocio…pero, siempre, siempre, siempre, desde hace años, sale la siguiente pregunta por su parte: «A ver, y en eso tuyo de Business Intelligence…¿Qué es lo que haces concretamente?»

Haciendo la cuenta de la vieja, creo que he debido habérselo contado unas 20 veces, más o menos. Como la pregunta sigue invariablemente, he tenido que reflexionar acerca de varias cuestiones:

  • Mi capacidad sobre explicar adecuadamente para qué sirve Business Intelligence.
  • Su capacidad para fijar la atención durante mi explicación y asimilar lo que le estoy contando.

Dado que sé que mi interlocutor es un tío listo de verdad, y sé que es capaz de mantener su atención de forma continuada en temas áridos, lo que me queda es ser capaz de explicar mejor qué es Business Intelligence. Precisamente de ésto va este artículo. Espero tener suerte y lograr mi objetivo.

En los últimos años he conocido a muchos empresarios. Los mejores de ellos destacan por tener una gran intuición sobre los negocios. Son capaces de intuir, de sentir, de oler, de percibir, qué negocios son los que funcionarán, a qué precio hay que ofrecer los servicios, qué tipo de cliente serán los que los compren, dónde abrir los establecimientos…Son unos maestros del Business Intuition. Si lo comparamos con un arma en la batalla de los negocios, ellos tendrían un cañón y, con su experiencia y mirando a las tropas enemigas desde la almena, calcularían el ángulo adecuado para cubrir la distancia necesaria e impactar en su objetivo.

Claro, en esta metáfora estamos suponiendo que el mercado está a nuestra vista porque nosotros tenemos una posición privilegiada. Además, que se mueve muy lentamente, lo que nos da margen de maniobra. También estamos suponiendo que tenemos la fuerza suficiente como para introducir la bala de cañón en éste y luego mover semejante armatroste a tiempo.

Sin embargo, por lo que conozco del mercado actual, éste se mueve muy rápidamente, además, es tan grande que se pierde en el horizonte, por lo que no puedes saber si tu objetivo está en primera fila o en la retaguardia. Nosotros estamos también en el suelo, cortos de miras. No tenemos ninguna posición privilegiada. ¿Qué hacemos entonces?¿Quedarnos de brazos cruzados y esperar?

Mi solución sería intentar encontrar una tecnología de visión satélite y un misil de alta precisión. Con ambas herramientas tendría una visión precisa de la situación, calcularía exactamente las coordenadas del objetivo y las introduciría en el misil, que ejecutaría la estrategia.

Una vez vista la metáfora, puede que surja la pregunta…bueno, pero es que es más fácil encontrar un cañón que un misil. Eso depende de lo que estés buscando, ¿no? Si sólo buscas cañones, igual cuando te encuentras un misil lo confundes con otra cosa y pasas de largo porque no sabes reconocerlo. Eso sería un verdadero problema.

Volviendo a Business Intelligence y a su explicación, simplemente se trata de una herramienta para aumentar la precisión en la toma de decisiones y en la ejecución de las acciones derivadas de ellas. Se trata de buscar misiles de forma activa y utilizar los cañones sólo cuando seas incapaz de conseguir los primeros. Pero, ante todo, buscar misiles.

Esa búsqueda implica reflexiones basadas en evidencias. Por tanto, lo primero es buscar las evidencias y guardarlas como piedras preciosas. Busca datos y guárdalos, pero dirígete sólo a los diamantes y piedras preciosas. Si lo que encuentras es gravilla y zahorra, te aconsejo que vuelvas a redefinir tu búsqueda. Busca la mejor de las informaciones: concreta, exacta, fiable, válida. Guárdala en tu cofre del tesoro. Si la guardas en el sótano con los ratones, se te ensuciará y no verás tu tesoro relucir porque perderá su valor contaminado por suciedad.

Ya tienes tus piedras preciosas, ya tienes tu cofre del tesoro en la sala de la Moneda custodiado por los mejores guardias de tu ejército. Ahora ya puedes analizar tu tesoro y ver realmente lo que tienes y lo que no tienes. En tu cerebro comenzarán a fluir las ideas, volverá tu Intuición a trabajar (esa que tantas alegrías te ha dado) y comenzarás a pensar qué hacer con ese tesoro. Verás la posibilidad de conseguir la tecnología de visión satélite y el misil. Además, ya tienes claro a dónde tienes que apuntar para ganar.

Business = Business Intelligence + Business Intuition = B.I.

Lamento que mi explicación tenga un lenguaje demasiado bélico. Realmente creo que los negocios, además de para hacer dinero, están para divertirse. La próxima vez buscaré una metáfora ambientada en una fiesta.

 

Análisis de redes para conocer más sobre las personas y los grupos

análisis de redes

Me gustan mucho las personas. Como a todo el mundo, no todas, pero sí la mayoría. Sobre todo, me gusta saber cómo y qué piensan (pensamos) del resto de las personas.

Ser capaz de verte a tí mismo y al resto de la gente a través de otras personas sería como tener un superpoder. Verías dónde flaqueas (a veces fastidia mucho) y dónde eres fuerte (eso siempre mola), pero también eliminarías un montón de sesgos que te impiden ver a otras personas como realmente son. Por supuesto, esto es imposible si no eres capaz de leer la mente. Por suerte, nadie puede hacerlo, así que lo que tenemos en nuestras manos es la capacidad de desarrollar al máximo nuestra empatía y, a la vez, formarnos sobre cómo funciona el cerebro humano.

A través de la empatía podemos acercarnos a la otra persona, a lo que piensa, a lo que siente, a lo que le preocupa, conocer sus motivaciones y sus metas. La empatía es una capacidad humana que se basa en la funcionalidad de las neuronas espejo, aquellas que se activan cuando vemos a otra persona comiéndose un bocadillo o llevándose las manos a la cara para taparse las lágrimas. Cuando estas neuronas se activan, nos vinculamos a la otra persona, y somos capaces de aproximarnos a ella. En las personas con autismo esta funcionalidad está comprometida, por ello no pueden establecer lazos con otras personas.

La empatía nos conecta con otros. Y no hay nada más esencialmente humano que la conexión entre individuos, la creación de redes de personas que hacen que dejemos nuestra individualidad y formemos parte de algo mayor que nosotros: la familia, las amistades, la red profesional, el grupo de música, un partido político…

Las redes son entidades complejas, muchísimo. Nosotros elegimos las redes en las que estamos, pero también nos influyen a nosotros y, además, cobran vida propia, funcionando más allá de los individuos que la forman. Continuamente, como persona, te debates entre mantener tu individualidad y formar parte de distintas redes. Esta dicotomía crea tensiones en nuestra propia identidad, a veces siendo difícil de diferenciar hasta dónde llegamos nosotros y hasta dónde somos parte de algo. ¿Dónde está la línea que te separa a tí como persona de tu rol de madre, jefe o colega?

El interés por simplificar lo complejo también es una cualidad humana. En parte, porque de eso también depende nuestra supervivencia. No puedes dominar lo que no entiendes, por eso nos hemos esforzado, durante generaciones, por entender nuestro entorno natural y social para poder dominar el mundo que nos rodea. Quieras o no, todos nos esforzamos continuamente por analizar redes, es nuestra forma de asegurarnos nuestra supervivencia. Es tan importante para las personas, que es uno de los fines últimos de la cultura: el trasmitir generación a generación las claves para encontrar comida, cobijo, seguridad; pero también para liderar, negociar y convencer.

La ciencia lleva mucho tiempo modelizando nuestro mundo, que no es otra cosa que simplificar lo complejo. Las redes humanas no se escapan a ese intento de modelización para poder extraer conocimiento y, así, dominarlas. El campo de conocimiento del análisis de redes, llevado al mundo social, ha avanzado mucho al respecto. Y, como no podría ser de otra manera, hoy en día está soportado por tecnología, lo que permite alcanzar límites insospechados hasta hace tan sólo unas décadas.

El análisis de redes aplicado a las ciencias sociales permite conocer más acerca del comportamiento de los seres humanos cuando estamos en grupos. Y es la dinámica de grupos la que levanta y derriba imperios, la que condiciona nuestro día a día incluso más que los recursos disponibles a nuestro alrededor.

Porque las personas somos especiales, pero los grupos me impresionan.

Utilizar la tecnología para analizar las redes de influencia en las empresas

análisis de redes de influencia con Big data

Me comentaba un colega en una más que interesante conversación durante una comida ayer que el organigrama de una empresa es «algo que hay que tener para saber el lugar que ocupas en ella» pero que, más allá de esa simple función, da más problemas que soluciona.

Cuando alguien ejerce el liderazgo autocrático porque cree que eso es lo que le otorga su posición en el organigrama, está pasando por alto una de las realidades más humanas que existen: las personas se van a relacionar con otras formando lazos y redes de influencia que poco o nada tienen que ver con lo que está reflejado en el organigrama.

En las empresas, queda claro que hay una organización formal de jefes, empleados y otra organización informal determinadas por la amistad, la confianza, el saber que el otro te va a «salvar el culo» y que no te va a «pasar marrones» y, cómo no, también por los rencores, las envidias, los celos y los odios. Porque las emociones son la base de las relaciones humanas y las empresas no son más que personas colaborando para conseguir un objetivo común (o intentándolo al menos).

Por todo esto, se me ocurre que uno de los grandes retos de los profesionales dedicados a la gestión de las personas en las empresas (para el que le tenga algo de manía a la descripción de «Recursos Humanos») es la observación, medición y análisis de las redes de influencia en las tripas de la empresa. Y me refiero a las redes de influencia reales, aquellas que existen y que todo el mundo conoce porque sabe que «para ese tema, mejor habla con Manolo, que seguro que convence a Pilar y sacáis el proyecto adelante», o «buf, como le vayas a Antonio con ese marrón, se lo va a contar a Nicolás y te vas a acordar. ¿No sabes que juegan juntos al pádel? Se va a enterar, fijo».

Y ahora llega la dificultad. ¿Cómo observas, mides y analizas algo que no se ve por propia definición?¿Algo que discurre subterráneo y de lo que nadie habla porque «no hace falta decirlo»? Desde luego, parece un reto casi imposible.

Desde luego, ya que el objetivo es analizar la conducta de las personas, se cree imprescindible saber qué personas hay en la organización, cómo se disponen, con quién se relacionan más a menudo para realizar su trabajo, cuáles son sus tareas, qué necesidades tienen…La mayoría de esta información ya está en la empresa, pero desperdigada entre un montón de papelotes aquí y allá. Pero, sobre todo, está en la cabeza de las personas.

Existe tecnología que permite dibujar todo ese entramado de personas y relaciones. Además, permite no perder información sobre las características de estas entidades. Entre las soluciones disponibles, me gustan especialmente las bases de datos de grafos. Puede que el nombre suene poco, pero si te digo que las utilizan Facebook, o Google con su famoso Pagerank, o Infojobs, pues te harás una idea de la relevancia de este tipo de bases de datos nativas que permiten dibujar grafos, es decir, relaciones entre entidades.

Concretamente, a mí me gusta utilizar Neo4j para dibujar las relaciones entre personas y cosas (tareas, emails, etc.). Esta base de datos orientada a grafos permite visualizar como un mapa estas relaciones proporcionando una capacidad de visualización poco comparable con otras soluciones. Desde mi punto de vista, las ventajas respecto a la utilización de otras soluciones más «habituales» como son las bases de datos relacionales, son muchísimas:

  • Se ajustan muy bien a las relaciones entre personas, que es el que más me interesa. Aunque también tienen otros muchos casos de uso. Por ejemplo, en el caso de la seguridad.
  • Son muy eficaces a la hora de hacer consultas cuando la base de datos es muy grande. La consulta va recorriendo caminos dentro del grafo, por lo que sólo se ve afectada por el tamaño de la parte de la base de datos a consultar, no del completo.
  • Es muy flexible, permitiendo crecer sin problemas y sin tener que rehacer lo que ya está creado. Se pueden añadir nuevos tipos de relaciones, de nodos a la estructura.
  • Es muy visual, lo que supone mi ventaja preferida. Su esquema en forma de malla devuelve resultados tal y como esperamos que esté representada una red, lo que facilita su entendimiento.

Como ya he comentado, Neo4j es una base de datos nativa orientada a grafos y permite hacer cierto tipo de consultas que tendrás que escribir en su lenguaje, que se llama Cypher. Por suerte, es un lenguaje relativamente sencillo de utilizar, pues también sigue un esquema mental bastante parecido a cómo te imaginas que puede ser hablar de nodos y de relaciones. Por ejemplo, una consulta elemental en Cypher es: MATCH (a)–>(c)<–(b) RETURN a, b, c; En esa query, estás preguntando los nodos a, b y c y las relaciones que tienen entre ellos, que son que (a) se relaciona con (c) y (b) se relaciona con (c). No te voy a engañar, las cosas después se complican bastante, pero simplemente quiero resaltar que son muy útiles las consultas de a qué nodos llegan ciertas relaciones desde otros nodos; o qué caminos van desde tal nodo hasta tal otro; y otras muchas que te puedas imaginar.

Pero Neo4j no permite hacer todos los algoritmos que puedas querer. Para solucionar este tema puedes acudir a la solución (también Opensource) de Spark GraphX, que tiene una librería donde puedes utilizar más soluciones matemáticas (algoritmos) para implementar en tu base de datos basada en grafos, como Neo4j. Un algoritmo del que se habla mucho para el análisis de influencia es el famoso Pagerank de Google. Spark GraphX utiliza una notación un poco diferente de Neo4j, pues habla de vértices y aristas para referirse a los nodos y a las relaciones, pero no se tarda en acostumbrarse a esa cuestión.

Y hablar de Spark es hablar de Big Data. Ya hemos llegado aquí, a uno de mis temas favoritos. 🙂

En este artículo he querido profundizar un poco en cómo realmente se puede utilizar Big Data para analizar las complejísimas redes sociales humanas REALES, dentro de una organización del tipo que sea, dejando de un lado las redes sociales en Internet, que para eso ya tenemos a los grandes mounstruos de Facebook, Twitter y demás.

Ahora el gran camino está en verle la utilidad, tener claro que, utilizando estas tecnologías y aplicándolas al mundo de la empresa, podemos conocer en profundidad cuestiones de tal relevancia como:

  • Quiénes son las personas con mayor grado de influencia.
  • Qué personas están quedando marginadas dentro de la organización, permitiendo gestionar adecuadamente su reincorporación.
  • Cómo se distribuye el conocimiento informal en la empresa.
  • Qué personas están atesorando el mayor conocimiento sobre la funcionalidad de la empresa.

Y muchísimas otras que se te puedan ocurrir y que, seguro, estás deseando contestar desde hace mucho tiempo.

La tecnología está al servicio de las personas. Somos tecno-humanos.

Invierte en tu capital social. ¿Tienes personas dispuestas a ayudarte a mejorar?

Capital social en la empresa

Un día en el trabajo llega tu jefe y te dice que «trates bien» al chaval con cara de despistao que le sigue en ese momento. El chico se sonroja y sonríe tímidamente. Es listo y sabe que esas dos palabras le van a costar dos meses de un gran esfuerzo. Esas dos sencillitas palabras acaban de crear una barrera en tu cerebro y ese hombre de 30, al que acabas de conocer, ya te cae mal porque es un «enchufado». Tú estás pensando: «ya somos pocos, y parió la abuela. Lo que me faltaba, un pardillo de primera y, además, intocable». Esa barrera es un telón de acero que le va a costar tiempo derribar.

Las relaciones sociales son cruciales en la vida de una persona. Los humanos no podemos crecer y desarrollarnos en soledad. Es imposible. Necesitamos cuidadores desde nuestro primer minuto de vida y esa necesidad de compañía estará con nosotros hasta nuestro último suspiro. Pasamos los primeros años centrados en la familia, primero en mamá, luego ampliamos a papá, hermanos y abuelos. En la adolescencia nuestro foco cambia a los amigos. Exploramos el entorno un poco más valientemente, pero siempre necesitamos nuestro fundamento seguro, nuestro lugar refugio donde sabemos que nada nos pasará porque tenemos a nuestra gente. Ni qué decir tiene que, si estás leyendo esto, es porque ya dejaste atrás la adolescencia y estás de lleno en la adultez. Y hay algo que sigue constante después de todos estos años, aunque hayas cambiado de ciudad, de trabajo, de intereses, de vida: estás rodeado de personas y tienes que relacionarte con ellas.

[bctt tweet=»Los humanos no podemos crecer y desarrollarnos en soledad. Es imposible.»]

Esta obligación a la vida social no implica que conozcas en profundidad las normas que la rigen. Ni siquiera que te revuelvas bien en ella. Es más que común el notar que «la gente es difícil», sentirse incomprendido y tardar mucho en saber por dónde van los tiros en las relaciones personales. Eso afecta en el trabajo, en los grupos de deporte, en los partidos políticos. Allí donde haya un grupo de personas. El chaval de la anécdota es un tío muy hábil en ese campo, por eso se dio cuenta al segundo de que la frase del jefe había fastidiado (y mucho) su aterrizaje en la empresa. Sabía que tendría que superar el rechazo inicial de sus nuevos compañeros por creerle «enchufado». Tenía claro que iba a tener que sudar sangre para demostrar que valía por sí mismo, que no era un pelele de nadie. Y estaba dispuesto a ello, porque no valía quejarse. Así era la vida. Si él hubiese estado en el papel de la otra persona, también habría recelado. Seguro. Va en la condición humana.

Conocer estas normas sociales y moverse bien entre ellas es lo que se llama Inteligencia Emocional. Daniel Goleman, periodista y psicólogo, desarrolló largo y tendido ese concepto en sus libros. Os animo a leerlos. No es nada fácil mejorar las competencias sociales, pero se puede hacer. ¿Por qué hacer ese esfuerzo? Porque es una inversión. Y ahora paso al meollo de este artículo: EL CAPITAL SOCIAL (pero no desde el punto de vista financiero).

El capital social es un concepto un poco escurridizo, es difícil de medir, tiene muchas dimensiones que influyen en él, además es algo intangible y que depende del contexto. Pero lo que es indudable es la importancia que viene en la vida de las personas, a nivel de desarrollo personal, pero también a nivel económico. Sí, aumentar nuestro capital social es invertir a corto, medio y largo plazo, en salud psicológica, pero también en oportunidades de mejora profesional.

Haciendo una definición sencilla y que no contenga palabros técnicos: el capital social es la cantidad de personas a las que conocemos y que estarían dispuestas a ayudarnos. La ayuda no tiene por qué ser económica, sino que puede ser darnos conocimiento (un consejo que necesitamos para poner en marcha nuestro proyecto) o relacionarnos con otras personas (presentarte a un amigo suyo que puede ser un gran proveedor tuyo).

[bctt tweet=»El capital social es la cantidad de personas a las que conocemos y que estarían dispuestas a ayudarnos»]

Existen varios intentos de medir el capital social, desde diversos puntos de vista. A mí me gusta una combinación de varios de ellos, por lo que he creado mi propio método. Si quieres, diviértete un rato poniéndolo en práctica (expongo la versión más simple que tengo). Te lo voy contando paso a paso:

  1. Coge varios folios y un lápiz.
  2. En cada folio, arriba, escribe una palabra que te ayude a recordar de dónde conoces a la gente. Por ejemplo: FAMILIA, COLEGIO, UNIVERSIDAD, TRABAJO, ASOCIACIÓN DE MONTAÑISMO, CLUB DE PINTURA, LUGAR DE VACACIONES, etc.
  3. En cada uno de los folios haz una lista con todas las personas que recuerdes que conoces de cada uno de esos sitios. Habrá nombres repetidos, así que ponlos sólo en la lista en la que creas que encaja mejor. Deja bastante espacio entre líneas, pues luego tendrás que recortar los papeles. Antes del nombre de la persona, pon un código que te ayude a relacionarlo con el grupo al que pertenece, por ejemplo, si es tu cuñado puedes poner «F(familia)- Antonio»
  4. Piensa en el grado de confianza que tienes con cada persona y ponlo como un número de 0 al 10.
  5. Ahora toca el grado de similitud con tus intereses profesionales. También márcalo como un número del 0 al 10.
  6. Un último par de números. Valora del 0 al 10 la utilidad que puedes tener tú para esa persona desde el punto de vista profesional, y la que ella puede tener para tí. Por ejemplo, en el caso del chico del inicio, el par de números que refleja la utilidad con la persona que le dió el puesto puede ser: 2/9 (aunque siempre puede pasar el tiempo y cambiar las tornas, por supuesto).
  7. Es el momento de las manualidades. Recorta en tiras los nombres de las personas seguidos de sus números y haz grupos con los que tienen los valores más altos (más de 7). Seguramente te saldrán más de 150 personas.
  8. Ordena, dentro de los que tienen valores altos, a los que pueden ayudarte a conseguir mejorar tus proyectos y, además, que tienes mayor confianza. No descartes a los que ves más lejanos, pues una de tus labores deberá ser mejorar la relación con esas personas. Ahora, el número inicial se ha reducido bastante, ¿verdad?
  9. Reflexiona, escribe tus conclusiones y las ideas que te vienen a la mente. ¿Crees que tu capital social es suficiente para conseguir tus metas profesionales?¿A quién puedes ayudar a mejorar en su proyecto profesional?¿Quiénes son las personas que quieres que te acompañen en ese camino?

Puede que te hayas puesto manos a la obra a intentar visualizar tu capital social con las  instrucciones que te he dado, o puede que hayas pensado que todo esto es una forma muy frívola de ver a las personas y las relaciones entre ellas. Respecto a esto último, te argumento que en absoluto estoy diciendo que la manera de mejorar tu capital social sea manipular, engañar o aprovecharse de otras personas. Por suerte, los humanos estamos preparados para detectar las «mañas oportunistas» y te aseguro que, con esas técnicas maliciosas, nunca conseguirás el apoyo del resto de las personas.

El aumento del capital social se consigue estableciendo conexiones de alta calidad, que se basan en el entusiasmo, en el respeto y en la reciprocidad. De ahí que sea tan importante que, antes de pensar qué pueden hacer otros por tí, tengas en mente qué puedes hacer tú por esas personas que has puesto en tu lista.

Como consejos:

  • Implícate en tus relaciones con otras personas, no las des por sentadas. Sé entusiasta, aprovecha ese momento para disfrutar de verdad de la otra persona. Concéntrate en ella. Escucha. Seguro que en otro momento tienes tiempo para pensar en lo que harás de cenar esta noche.
  • Respeta. De nuevo, vuelve a escuchar. Interésate por sus cosas. No vanalices sus motivos o preocupaciones.
  • Da un feedback positivo. Demuestra tus emociones.