“Tener dinero sube la autoestima”. Eso me dijo un colega hace tres semanas y otro hace dos. No se conocen de nada, pero ambos lo tienen clarísimo. Y, cuanto más dinero, más autoestima tienes. Parece que es algo exponencial. ¿Puede ser?

A veces soy descreída respecto al poder del dinero. Otras soy plenamente consciente de la libertad de movimientos que otorga. Si lo miras desde un punto de vista analítico, desprovisto de cualquier punto de vista emocional sobre lo que implica el dinero, se trata tan sólo de disponibilidad de recursos. Y sí, la abundancia de recursos, bien gestionados, proporciona una mayor capacidad de generar riqueza, en el amplio sentido de la palabra.

Para mí, dinero significa posibilidad de gestionar recursos para conseguir más de algo: más riqueza, más tiempo, más poder, más libertad, más comodidad, más estatus, más… de lo que se te ocurra, incluso autoestima.

Porque la autoestima está hecha de muchos ingredientes, entre ellos está el estatus, el reconocimiento, la autoconsciencia, la competencia, la libertad, el poder. Tú puedes hacer crecer tu autoestima, pero también dependes de los demás para que ésta tenga buen estado de salud. Y es bien sabido por todos que, si cuentas con los recursos suficientes, tienes la atención de los demás casi asegurada.

Hay personas que son unos cracks a la hora de conseguir recursos, pero son un desastre a la hora de gestionarlos. Como dicen en mi pueblo, el dinero en sus manos es como agua en un cesto: se escurre por mucho que entre. Otras personas son increíblemente eficientes gestionando recursos, aunque consigan muy pocos. Ahí tengo de ejemplo a la abuela de mi marido, que tenía pensión para 12 personas en su apartamento de 36 metros cuadrados en Tetuán.

Mi foco está en ser una buena conseguidora de recursos a la par que una buena gestora de éstos. Hacer más con lo que hay, y hacerlo crecer de forma exponencial. Creo que ahí está la magia de los negocios. Y el secreto del dinero.

“Dinero llama a dinero” y “No me des, ponme donde haiga” dice la sabiduría popular. ¿Hay algún refrán que vincula el dinero con la autoestima? Seguro que sí. Eso lo saben bien mis colegas, que tienen la autoestima por las nubes.