Lo que importa se nos olvida rápido, por eso se celebran los “días de”. Acabamos de festejar hace menos de un par de semanas el Día de la Mujer y ya estamos en el Día Internacional de la Felicidad. Me parece muy bien. El cerebro humano olvida rápidamente cuando está inmerso en las pequeñas cosas del día a día, así que no está mal que el calendario nos recuerde lo importante.

Supe del Día de la Felicidad hace tan sólo unos seis años. Lo leí en prensa, seguramente como tú. Salvo en momentos aislados, no pensaba mucho en la felicidad, así que ni se me pasaba por la cabeza que alguien hubiera hecho el esfuerzo de dedicarle el 20 de marzo. ¿Tú piensas a menudo en la felicidad?

Creo que sólo pensamos en la felicidad cuando estamos pasando por momentos realmente apurados y tristes. Cuando una situación nos agobia muchísimo, somos conscientes de que eso no es felicidad. El resto del tiempo, no nos preocupamos mucho de ella y sí de una de sus parientes: la emoción positiva. Buscamos a menudo la risa, la alegría, el desenfado… ¿Es eso la felicidad?¿Estar todo el día entre risas?

Me gusta la forma que tiene Martin Seligman de entender la felicidad. Su enfoque es eudemónico (menuda palabrita) frente al enfoque hedonista que sí que conocemos muy bien.

El eudemonismo es la felicidad auténtica y se consigue entrando en estado de flujo, que te sonará si has leído a Mihály Csíkszentmihályi y teniendo un propósito en la vida. Es decir, haciendo lo que realmente te gusta y contribuyendo de alguna forma positiva a tu entorno. ¿Tiene eso que ver con las risas? Muchas veces no tiene nada que ver. Conozco a personas que son felices sufriendo horas encima de una bicicleta. No sonríen mientras lo hacen. Conozco a otras que son felices ayudando a niños enfermos. Sufren mucho mientras lo hacen.

Celebremos todos los días nuestra felicidad. Recordemos que depende de nosotros mismos el realizar actividades que tengan un propósito, nuestro propósito. Será la única forma de que seamos felices aunque no seamos conscientes de serlo.