Me comentaba un colega hace una semana que tenía la mala costumbre de hacerse amigo de sus proveedores. Lo comentaba entre risas a sabiendas de que es una gran virtud. Además de pasárselo pipa trabajando, consigue que sus proyectos sean un éxito, pues conoce a fondo a las personas con las que trabaja, confía en ellas y éstas en él, creando un círculo virtuoso de apoyo mutuo y orientación a objetivos conjuntos.

Creo que esa forma de entender las relaciones es estupenda y tiene unos beneficios tangibles e intangibles a corto y medio plazo. El proveedor trata a su cliente como lo que es, como un cliente. Pero, a la vez, el cliente trata a su proveedor como si fuese un cliente, asegurándose de que pueda realizar su trabajo en las mejores condiciones, ya que así se asegura su propio éxito. El círculo se cierra.

Basándome en esa idea, me gusta pensar en los amigos como nuestros propios clientes. Son personas de las que obtenemos beneficios, aunque éstos no sean monetarios, no son en absoluto menospreciables. Hago un listado con los beneficios de tener amigos hasta en el infierno. Por supuesto, seguro que se me olvidarán algunas cosas. No te olvides de decírmelas.

  1. Tener noticias de tus amigos alegra el día. Desde conectar el wi-fi a las 7:00 y recibir unos cuantos wasap con “Nena, me paso por Madrid el próximo finde, pensad en algún plan”; tomar un café a media mañana con una amiga que te cuenta que está en la misma situación que tú; recibir un email con una invitación a un evento interesantísimo donde tu colega está como ponente…Esas comunicaciones te aportan ilusión, suben el estado de ánimo, te hacen sentirte acompañada…
  2. Disfrutas de un tiempo de relax, hablando de las cosas que te interesan. Unas cañas y tapas un domingo por la mañana con tus amigos mientras los niños nos piden croquetas, patatas bravas y permiso para ir a los columpios; unas cañas a última hora de la tarde para hablar de las tendencias tecnológicas del momento; un rato de karting con sonrisa de adolescentes. Relax.
  3. Planificas más ratos de diversión. Desde las cenas y comidas de Navidad, a un sarao con la familia del jefe de tu marido (que es un tío estupendo); la visita de tu amigo de toda la vida, que vive en Barcelona. Pensar en diversión futura es divertido ahora.
  4. Encuestras opciones donde pensabas que no las había. Aunque éste no sea el punto más divertido en sentido hedónico, sí es de los más importantes desde el punto de vista vital. A un amigo cliente puedes preguntarle sin reparos cúando tiene pensado pagar esa factura; a un amigo puedes preguntarle si conoce a un proveedor de confianza, o a un headhunter, o al mismísimo diablo, si fuese el caso.

Te sonará, como a todos, aquello de “los amigos de mis amigos, son mis amigos” y también eso de :”la potencia de la red de contactos está, además de en tus contactos de primer grado (aquellos con los que puedes contactar directamente), en los contactos de segundo grado, que son los que necesitas de un intermediario para acceder”. Sin embargo, hay que tener bien claro la palabra clave “amigos”. Con esto quiero decir que, para acceder a tu red ampliada o de segundo grado, de verdad tienes que tener amigos en tu red. Si tienes pocos amigos y muchos conocidos, tu red será más débil, pues las personas necesitamos confiar antes de presentar a otras personas de nuestros círculos. Queda claro, por tanto, que la base del networking, es la CONFIANZA.

La amistad se basa en la confianza mutua, en el respeto y admiración por la otra persona. A veces hace falta tiempo para que la relación fructifique y en otras ocasiones, las menos, surge un vínculo casi instantáneo y la sensación es de conocer a esa persona de toda la vida, aunque sólo hayan transcurrido 5 minutos desde tu primer ¡Hola!.  Además, la confianza es muy escurridiza. Basta que se quiera manipular, para que salga pitando por la ventana y no la vuelvas a ver. Seguro que tienes en mente a esa persona a la que notas que quiere ser tu amiga a toda costa (y aún no tienes claro el por qué). ¿Qué es lo que sientes?¿Qué te genera esa actitud? En la mayoría de las ocasiones: desconfianza. Justo lo opuesto. Es por ello que la confianza se basa en hechos más en que palabras.

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Sabes que los amigos son importantes, pero quizá pienses que tus amigos son los “de toda la vida” y que al trabajo se va “a trabajar”. Mi punto de vista es diametralmente opuesto a éste y sé que los amigos se conocen en ambientes muy diferentes, como en la presentación de un proyecto tecnológico para buscar financiación, en un evento de networking, desvirtualizando a contactos de Linkedin, por cabezonería de otro amigo en común o por pura casualidad en una situación cualquiera.

Este artículo es una oda a la amistad que surge a partir de las relaciones profesionales. Curiosamente, es a partir de esas relaciones cuando conoces en profundidad a las personas. Compartir horas de trabajo con fines comunes pone muchos aspectos de nuestra personalidad sobre la mesa, a la vista de todos. Ahí es dónde un amigo te compra y se convierte en tu cliente. A partir de ese momento, trátalo como tal.