¿Qué es lo que llama de Varufakis?¿Por qué ha llegado a tener tanta influencia?¿Qué es o que había detrás de sus maniobras? La primera vez que vi una foto de este hombre pensé: «Este tío no es guapo, pero tiene algo». Fue hace un tiempo y poco sabía de la que iba a armar a raíz de la influencia que le da «ese algo», entre otras cosas.

Hago esta entrada porque me parece que Yanis Varufakis es la viva imagen del lado oscuro del líder carismático.

Varufakis, el ejemplo del lado oscuro del liderazgo carismático

El lado oscuro de Varufakis

Voy a describir cómo se suele comportar este tipo de líderes y, por supuesto, qué hacemos los demás para que ellos puedan hacer lo que hacen. Como sabéis, en el liderazgo hay dos partes: el líder y los seguidores. Uno sin los otros no tiene sentido.

Para los seguidores, un líder carismático es lo que llamamos «alguien excepcional». Nos parece que todo lo que dice es palabra divina, nos gusta que nos haga caso, presumimos de conocer a esa persona, etc. Desde afuera, lo que vemos en esa persona es que es una luchadora, que busca por cambiar las cosas y mejorarlas, que busca nuevas oportunidades y que le llevan a la acción, al cambio, sin desfallecer a pesar de los obstáculos y las penurias y con una tenacidad digna de elogio. Además, convence y motiva, hace pensar que todo es posible, que el éxito está al alcance sólo con estirar la mano y que, si algo está claro, es el camino que hay que seguir para que todos vayamos hacia el paraíso.

Si lo vemos así, ¿qué problema hay en todo esto? Sólo parece haber cosas positivas: la gente está contenta, tiene confianza, está motivada, tiene las cosas claras. Vamos ahora al lado oscuro, a la cara oculta.

Cuando un político carismático comienza a mirarse demasiado el ombligo o pierde el contacto con la realidad fruto, sus acciones pueden comenzar a tener una motivación estrictamente personal. En el lenguaje común, que empieza a mirar sólo para sí mismo. Ahí comienza el peligro, pues emplean toda esa fuerza, motivación, energía, tenacidad y brillantez en conseguir SUS PROPIAS metas, no las de todos, como habían venido cantando hasta el momento.

Los seguidores, al seguir embelesados por los cánticos de sirena, tardarán en darse cuenta del giro que ha tomado la situación. Seguirán luchando por su héroe, por llegar a ese paraíso soñado donde todo es felicidad y su líder caminará entre ellos como uno más. Grave error.

Seguro que, ahora con estas pocas líneas, ya todos tenemos claro cuál es el perfil de Varufakis, o Varuvader, como le llamamos en mi casa. Su lado oscuro ha quedado ya claro y manifiesto, pero el destrozo que ha causado antes, mientras los seguidores tenían la venda en los ojos, tardará en solucionarse. Que se lo digan a Tsipras, que debe bajar los santos cada vez que recuerda cómo se dejó engatusar por una persona con más carisma que él.