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Las entradas de esta categoría están relacionadas con el mundo de la empresa.

Vender pensando en grande

No tenemos sueños pequeños, ni baratos. Por muy realista que te consideres, cuando dejas volar la imaginación, piensas en grande. ¿Verdad?

A mí también me pasa. Por ello, quiero ser realista para conseguir mis grandes sueños.

Sé exactamente cuáles son: el primero, por supuesto, tener salud en la familia. Los demás ya son más terrenales: contribuir a nivel global a que las personas sean más felices en su trabajo, que personas excepcionales trabajen conmigo, tener inversiones y negocios de todos los tipos que me permitan la completa independencia financiera, ganar más de un millón de euros al mes y gestionar mis empresas de forma deslocalizada.

Como ves, mis sueños tampoco son pequeños, así que me he propuesto un plan para conseguirlos.

Hacer que Hiwook alcance la dimensión que quiero, es decir, que se convierta en una empresa global y que consiga su propósito de ayudar a que las personas puedan alcanzar el trabajo que desean independientemente de género, edad o procedencia.

Para hacerlo, hay que vender, vender y vender pensando en grande. Llevo vendiendo muchos muchos años y, si algo he aprendido, es que siempre se puede hacer mejor. Es increíble la cantidad de posibilidades de mejora que da el mundo de la venta. Si me preguntas, te diría que hay infinitas formas de mejorar cómo vender. Casi da hasta miedo de lo inabarcable que resulta.

Para hacer la tarea menos titánica, he optado por una estrategia de mejora en ventas muy clara: aprender, entrenar, poner en práctica, medir, analizar y volver a empezar. Sí, vale, no te estoy contando nada nuevo, es el círculo de mejora continua. Lo que sí te voy a contar es un ejemplo de cómo lo hago.

Hace meses me estoy empollando de cabo a rabo la metodología Winning By Design de ventas. Me parece increíblemente buena. He estudiado los libros, me leo su blog, me miro los vídeos y rebusco y rebusco cualquier cuestión al respecto. Esta es la fase de aprender.

Sigo con la de entrenar. Cada cliente que me llama, cada empresa con la que contacto… con todos entreno lo que he aprendido. Hago diversas versiones de los emails, de las llamadas…. y anoto todo para que luego me sea más facil el medir y analizar.

Tengo los KPIs revoloteando en la cabeza todo el día. Los apunto, los reviso, los analizo y los vuelvo a mirar. Saco conclusiones y las aplico lo que aprendo a continuación en la siguiente lección. Así todo el rato. Día a día.

Parece demasiado metódico. Lo es. Pero es así cómo se consiguen los sueños, o eso es lo que cuentan los que lo han conseguido. Se llama «práctica deliberada» y es lo que hacen, a sabiendas o no, los que llegan a dominar un campo de actividad, ya sea empresarial, deportivo o científico. Si quieres saber más sobre la práctica deliberada, te facilito el enlace a un libro que te va a gustar mucho. Se llama «Secretos para ser el mejor en lo que nos propongamos», de Anders Ericcson.

Mi idea es seguir aplicando estos métodos y herramientas para que la estrategia que tengo en mi cabeza se convierta en los sueños que me encanta evocar a cada minuto. ¿Tú qué haces para conseguirlos? 🙂

 

Vender, vender, vender y volver a vender

El fútbol es ganar, ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Eso dijo Luis Aragonés.

La empresa es vender, vender, vender y volver a vender.

No sé si alguien lo dijo antes de esta forma, pero no es nada nuevo bajo el sol.

Vender pone los pelos de punta a muchas personas. Sin embargo, comprar los hace enormemente felices. ¿Tiene sentido eso? ¿Es habitual preferir pagar que cobrar?¿Es esa una de las grandes diferencias entre los emprendedores y empresarios y las personas que prefieren trabajar por cuenta ajena?

En los últimos días muchas personas me han llamado «valiente» por montar empresas. También me han preguntado mi opinión sobre qué es lo que hace falta para montar un negocio. He estado pensando en ello y la única respuesta que se me ocurre que lo resume todo es: APRENDE A VENDER.

Vendemos todo el tiempo. Todos. Los emprendedores vendemos de forma intencionada y consciente. Todo el rato. A todas horas. Vendemos a nuestros clientes. A nuestros inversores. A nuestros colaboradores. A nuestros proveedores. Vendemos a todo el que se nos pone por delante porque hay que vender, vender y vender. Es cierto que no todo el mundo compra. Unos sí y unos no. Pero eso no tiene nada que ver con que estemos todo el día vendiendo.

De verdad, si quieres montar una empresa, no hay muchos trucos: aprende a vender. Si no sabes por dónde empezar, comienza por observar a otros que ya llevan la venta en la sangre. Estudia cómo y de qué hablan. Cómo se mueven. Con quién se juntan.

Si quieres aprender a vender más rápido, te sugiero algunas lecturas muy chulas, como «El vendedor desafiante», de M. Dixon, «Rompe la barrera del No» de C. Voss y «Blueprints for a SaaS sales Organization» de J. Van Der Kooij.

Flipar al ver más de 1 Millón de visualizaciones de tu post en Linkedin

«1.122.984 visualizaciones de tu publicación en el feed». Eso ponía hoy mi LinkedIn en relación con un post que publiqué hace cuatro días por la noche.

 

Llevo 4 días flipando. Porque en estos cuatro días más de un millón de personas me ha visto el careto en Linkedin, miles han recomendado el post, muchos cientos me han pedido estar conectados, cientos se han registrado como candidatos, también cientos han comentado el post, decenas han contactado para publicar ofertas de trabajo en Hiwook y un puñado de ellas ha mostrado interés en invertir en el proyecto.

Cualquiera que se dedique a esto de los negocios en Internet sueña con hacer un post, un vídeo, un «algo» que llegue a ser viral. De hecho, esa viralidad suele estar en los sueños y en los planes de empresas de muchos, por lo que los inversores tienen una aversión natural a esa palabra. Normal. Con razón. Nunca ocurre. O casi nunca.

Pero esta semana los Reyes me han traído un regalito: ver que mi post se ha hecho viral.

Porque, ¿me dejas que piense que ese post con más de un millón de visualizaciones ha sido viral? Yo creo que sí, ¿verdad? 🙂

Ha sido un comienzo de año espectacularmente activo al gestionar todos los leads que ha traído ese post. He pasado horas y horas en Linkedin y pegada al email conversando con muchos cientos de personas interesadas en Hiwook. Sigo pensando que no puede ser real. Pero lo es.

Este post es para dar las gracias a todas las personas que piensan que es necesario emprender, generar negocio, mover la economía y, además, dar un plus social como lo hacemos en Hiwook al proporcionar igualdad de oportunidades de empleo tecnológico y digital independientemente de género, edad o procedencia.

Además, queremos que todas las empresas puedan acceder a ese talento real, que está oculto en muchas ocasiones porque su CV no es todo lo perfecto que a otros les gustaría.

Por ello, publicar ofertas de empleo en Hiwook es gratuito y sólo pagas por los candidatos que te llegan ya filtrados según las necesidades que hayan fijado. Tú eliges el número de candidatos que quieres tener, pero también te comprometes a recibirles en fase de entrevista.

¿Te animas?

Disfruta del día 🙂

 

 

 

Cogí 5.000 euros y los puse en una cuenta aparte para crear el MVP de Hiwook

Cogí 5.000 euros y los puse en una cuenta aparte. Objetivo: validar un modelo de negocio en 6 meses. Julio de 2018 era mi fecha límite.

Estos días hace un año que puse en marcha el proyecto en el que estoy volcando mi dinero, mi tiempo, mi ilusión, mi pasión y mi perseverancia. Se trata de Hiwook, el Portal de Empleo sin CV. Aunque Hiwook es más que un portal de empleo, es un sistema que se utilizar en el reclutamiento y que ofrece igualdad de oportunidades de acceso al empleo independientemente de género, edad o procedencia.

Cogí mis 5.000 euros y creé una plataforma tecnológica para validar el modelo de negocio de Hiwook. Fue emocionante meterse en las tripas tecnológicas más que nunca antes en mi vida. Conseguí ayuda de otros para construir el famoso MVP que enseñar a clientes y usuarios. Conseguimos tenerlo listo a finales de marzo. Tres meses intensos creando en la sombra.

En abril presenté Hiwook en un evento frente a 200 profesionales de Recursos Humanos. Fue una acogida increíble la de aquel día. Fue un subidón increíble.

Mayo estuvo dedicado a la búsqueda de empresas que publicasen en el Portal. En Junio organicé Meetup «Foro de Empleo antes del Veranito» que tuvo un llenazo total incluso celebrándose el 20 de junio, con España jugando el mundial.

Se acercaba mi plazo. Julio llegaba, pero yo estaba tranquila con empresas de primera línea publicando en Hiwook (Cognodata, Mediapost, AtSistemas, Paradigma Digital, Nommon, Conento y Tecnología y Personas) y con más de 100 usuarios registrados.

Y llegó Julio, con casi ningún euro de aquellos 5.000 en la cuenta del banco, pero ilusionada porque la primera persona había superado las pruebas de evaluación de competencias y ya tenía una entrevista en sus manos. Había comprobado que el modelo funcionaba y sabía que atraía a empresas y a usuarios.

Por eso dí el siguiente paso y llamé a 9 personas que me habían mostrado su interés por ser parte del proyecto. Con esas 9 personas dimos forma a Hiwook y nos lanzamos de verdad a la piscina con todo el equipo.

Terminamos este año con muchos retos superados y muchos por delante. Y también con alegría por el reconocimiento como una de las 10 Mejores Startups de 2018 por Innova Spain. Todo un lujo.

Hoy se cumple un año del comienzo de esta etapa de la vida en la que estoy inmersa ahora mismo. Mi sueño es tan grande que sé que ahora sólo he avanzado unos milímetros. Sé que aún me quedan miles de kilómetros por recorrer para llegar a donde quiero llevar Hiwook. Tengo el propósito muy, muy clarito.

 

Hiwook es una plataforma tecnológica que se basa en la evaluación de competencias digitales e IT. Suena a mucho rollo de palabro teckie, pero es muy sencillo. Te lo cuento ahora mismo.

Una persona que quiera un empleo no necesita poner su CV, ni sus datos, ni cumplimentar un perfil, ni nada de ello. Tan sólo superar unas evaluaciones de competencias digitales o IT y aplicar a la Oferta de Trabajo que quiere. Si supera las pruebas, va a fase de entrevista. Así de sencillo.

Si una empresa está buscando perfiles digitales e IT y no le importa si los candidatos son jóvenes o mayores, hombres o mujeres, de aquí o allá, puede publicar gratis en el Portal o también puede utilizar Hiwook en otros canales de reclutamiento para cribar a los candidatos sin tener que revisar CV que dicen, o no, el potencial de la persona.

Te cuento este rollo sobre lo que hacemos porque es importante para mí el que entiendas que estoy loca por ver que las personas no son discriminadas en el acceso al empleo, y también quiero que los métodos de selección sean lo más objetivos posible. Puede que creas que mi audacia llega a lo ridículo, pero realmente creo que la evaluación por competencias es una fórmula adecuada.

 

 

Negocios y café

Esta etapa de creación tan intensa como la etapa en la que está Hiwook me gusta especialmente. Me siento libre para pensar, moldear, planificar y soñar. Por contra, tiene la dificultad del manejo de la incertidumbre, de los plazos y de los pocos ingresos que, como a todos, nos hacen falta para vivir.

Mis hijos me ven trajinando de aquí para allá. Me preguntan: «mamá, ¿en qué trabajas ahora?» y yo les digo: «estoy creando un negocio». Asienten con la cabeza pero sé que no me entienden del todo. Porque, ¿sabemos los adultos realmente lo que es un negocio? Seguro que sí, pero cada uno con nuestra visión propia particular del asunto.

Para mí, cualquier negocio debería funcionar como una buena cafetería. ¿Aunque venda zapatos?¿Aunque venda software? Sí, en todos los casos.

Hace años, veía a mis compañeros del instituto vivir genial poniendo cafeterías y bares de copa. Eran negocios rentables que les permitían vivir a todo trapo en unos meses de actividad. Mientras tanto, yo me centraba en crear otro tipo de negocios, que yo creía más «sofisticados» al estar relacionados con la tecnología y el conocimiento.

Pero mis negocios no iban tan boyantes como los de mis colegas repetidores en la EGB. ¿Por qué?¿Qué no sabía?

Ya tengo la respuesta: no sabía crear un sistema completo, armonioso y con unos resultados predecibles y estables. Que tuviese en cuenta todas los aspectos relevantes sin que yo misma fuese la variable más relevante. Es decir, no sabía crear un sistema que sea capaz de funcionar en cualquier ambiente y operado por cualquier persona.

Mi error consistía en centrarme en crear productos y servicios completos que creía que el mundo querría. Confundía un negocio con su producto, mientras mis compañeros tenían claro que la marca de café no es relevante en una cafetería y que el DYC-con-coca se iba a servir en su bar, al igual que en los otros 10 de alrededor. Ni el café ni el DYC eran relevantes para su negocio. Ellos lo sabían.

Ellos sabían que su negocio dependería de la zona en el que ponía el bar, del horario en el que iba a estar abierto, de los márgenes que les daban los proveedores, de la rapidez con la que servían los productos, de lo ágiles fuesen en contratar personal en horarios punta, de lo limpio que estuviese el local (en especial, los baños de señoras), de los buenos pinchos que tuvieran en la barra, de lo rápido que sirvieran a los clientes…Es decir, el negocio dependía de lugares, tiempo, recursos y procesos.

Las mejores cafeterías son aquellas que están diseñadas para funcionar de una forma armónica, eficiente y con el mismo resultado para cada cliente. Independientemente de si pides un café cortado, uno descafeinado con soja en vaso, o un té, vas a estar a gusto. Tampoco depende de si te toca éste o aquel camarero, pues todos saben exactamente qué procesos tienen que realizar para que la comanda sea rápida, el producto esté en su punto y los pagos no tengan incidencias.

Cuando más veces un cliente tenga la misma experiencia positiva en un establecimiento, más veces acudirá. ¿Cómo te sentaría que en una cafetería unas veces te pusieran un zumo gratis, otras te lo cobrasen, otras veces el camarero tardase 10 minutos en servir y otras todo fuese como la seda? Te parecería mal. Porque todos queremos una experiencia satisfactoria, pero estable. Queremos saber por qué estamos pagando y que se ajusta a lo que queremos.

Clientes, proveedores, empleados e inversores son las personas que operan en un sistema de negocio, pero el sistema está formado por recursos, tiempo, lugares y procesos. El producto no es el centro del sistema, tan sólo es una parte de él, como bien se explica en el caso de una cafetería, ya que es un ejemplo que todos podemos recrear en nuestra mente.

Ahora, ¿este modelo sirve para un negocio que proporciona servicios de geomarketing?¿o que está desarrollando un producto que aún nadie conoce?

Desde luego, sí. Un negocio es un negocio en cualquier sitio, y funciona con los mismos elementos clave. Afortunadamente, el producto no tiene tanto peso como nos creemos y nuestro foco debe estar centrado en desarrollar un sistema que aporte un valor.

Cuando se está creando un negocio innovador, es necesario comenzar con una propuesta mínima de valor, que será objeto de medición para, después, incorporar las conclusiones obtenidas al propio sistema con el objetivo de mejorarlo. Por ello, siempre hay que comenzar por crear un Sistema de Valor Mínimo (MVS) en lugar de un Producto de Valor Mínimo (MVP), como estábamos acostumbrados hasta ahora.

En estos meses creando mi nuevo negocio, estoy poniendo el foco en la creación de un sistema que proporcione valor a los clientes, proveedores, empleados y a mí misma como propietaria del negocio. Por supuesto, el producto con el que el valor llega al cliente es una parte importante, pero no lo es todo, ni muchísimo menos. Al igual que el café no es lo más importante de un sistema llamado cafetería.

Te invito a que mires con estas nuevas gafas todos los negocios que tienes a tu alrededor, para que identifiques el producto y veas cuál es su posición dentro de un sistema. ¿Cuál es la importancia del libro en el sistema Amazon que te permitió leer la recomendación de otros lectores, comparar precios, conocer la fecha de entrega, saber que ya ha sido enviado y recibirlo en tu casa un día después?¿Cuál es la importancia de el plátano en la estantería del súper frente a todo el sistema que ha permitido que haya llegado allí y que tú puedas comprarlo en buen estado, al mejor precio y en unas condiciones de lo más cómodas?

El mundo de los negocios está formado por sistemas. Si estás pensando en ser emprendedor, desarrolla tu propio sistema. Olvida el MVP y céntrate en el MVS.

Como dice un amigo mío: «si dejo de vender cortes de pelo, pues me pasaré a las lentejas, o a lo que haga falta».

 

 

 

 

 

¿Business Intelligence o Business Intuition?

Quedo con un amigo empresario cada 2 o 3 meses. La conversación suele girar en torno a los negocios. Él tiene un par de empresas de más de 100 empleados. Sus historias me sirven para aprender de su experiencia. A él le gustan las novedades, al menos conocerlas, por eso me pregunta cómo es trabajar en una startup y el mundillo en el que nos movemos.

Aunque el tema de conversación siempre es el mismo, el enfoque de cada conversación es diferente: un día hablamos sobre la gestión de personas, otro sobre financiación, otro sobre clientes, otro sobre viabilidad de modelos de negocio…pero, siempre, siempre, siempre, desde hace años, sale la siguiente pregunta por su parte: «A ver, y en eso tuyo de Business Intelligence…¿Qué es lo que haces concretamente?»

Haciendo la cuenta de la vieja, creo que he debido habérselo contado unas 20 veces, más o menos. Como la pregunta sigue invariablemente, he tenido que reflexionar acerca de varias cuestiones:

  • Mi capacidad sobre explicar adecuadamente para qué sirve Business Intelligence.
  • Su capacidad para fijar la atención durante mi explicación y asimilar lo que le estoy contando.

Dado que sé que mi interlocutor es un tío listo de verdad, y sé que es capaz de mantener su atención de forma continuada en temas áridos, lo que me queda es ser capaz de explicar mejor qué es Business Intelligence. Precisamente de ésto va este artículo. Espero tener suerte y lograr mi objetivo.

En los últimos años he conocido a muchos empresarios. Los mejores de ellos destacan por tener una gran intuición sobre los negocios. Son capaces de intuir, de sentir, de oler, de percibir, qué negocios son los que funcionarán, a qué precio hay que ofrecer los servicios, qué tipo de cliente serán los que los compren, dónde abrir los establecimientos…Son unos maestros del Business Intuition. Si lo comparamos con un arma en la batalla de los negocios, ellos tendrían un cañón y, con su experiencia y mirando a las tropas enemigas desde la almena, calcularían el ángulo adecuado para cubrir la distancia necesaria e impactar en su objetivo.

Claro, en esta metáfora estamos suponiendo que el mercado está a nuestra vista porque nosotros tenemos una posición privilegiada. Además, que se mueve muy lentamente, lo que nos da margen de maniobra. También estamos suponiendo que tenemos la fuerza suficiente como para introducir la bala de cañón en éste y luego mover semejante armatroste a tiempo.

Sin embargo, por lo que conozco del mercado actual, éste se mueve muy rápidamente, además, es tan grande que se pierde en el horizonte, por lo que no puedes saber si tu objetivo está en primera fila o en la retaguardia. Nosotros estamos también en el suelo, cortos de miras. No tenemos ninguna posición privilegiada. ¿Qué hacemos entonces?¿Quedarnos de brazos cruzados y esperar?

Mi solución sería intentar encontrar una tecnología de visión satélite y un misil de alta precisión. Con ambas herramientas tendría una visión precisa de la situación, calcularía exactamente las coordenadas del objetivo y las introduciría en el misil, que ejecutaría la estrategia.

Una vez vista la metáfora, puede que surja la pregunta…bueno, pero es que es más fácil encontrar un cañón que un misil. Eso depende de lo que estés buscando, ¿no? Si sólo buscas cañones, igual cuando te encuentras un misil lo confundes con otra cosa y pasas de largo porque no sabes reconocerlo. Eso sería un verdadero problema.

Volviendo a Business Intelligence y a su explicación, simplemente se trata de una herramienta para aumentar la precisión en la toma de decisiones y en la ejecución de las acciones derivadas de ellas. Se trata de buscar misiles de forma activa y utilizar los cañones sólo cuando seas incapaz de conseguir los primeros. Pero, ante todo, buscar misiles.

Esa búsqueda implica reflexiones basadas en evidencias. Por tanto, lo primero es buscar las evidencias y guardarlas como piedras preciosas. Busca datos y guárdalos, pero dirígete sólo a los diamantes y piedras preciosas. Si lo que encuentras es gravilla y zahorra, te aconsejo que vuelvas a redefinir tu búsqueda. Busca la mejor de las informaciones: concreta, exacta, fiable, válida. Guárdala en tu cofre del tesoro. Si la guardas en el sótano con los ratones, se te ensuciará y no verás tu tesoro relucir porque perderá su valor contaminado por suciedad.

Ya tienes tus piedras preciosas, ya tienes tu cofre del tesoro en la sala de la Moneda custodiado por los mejores guardias de tu ejército. Ahora ya puedes analizar tu tesoro y ver realmente lo que tienes y lo que no tienes. En tu cerebro comenzarán a fluir las ideas, volverá tu Intuición a trabajar (esa que tantas alegrías te ha dado) y comenzarás a pensar qué hacer con ese tesoro. Verás la posibilidad de conseguir la tecnología de visión satélite y el misil. Además, ya tienes claro a dónde tienes que apuntar para ganar.

Business = Business Intelligence + Business Intuition = B.I.

Lamento que mi explicación tenga un lenguaje demasiado bélico. Realmente creo que los negocios, además de para hacer dinero, están para divertirse. La próxima vez buscaré una metáfora ambientada en una fiesta.

 

Que no se me olvide dar las gracias

Hace 24 años que comencé a ganar dinero por mi cuenta y casi no me queda nada para los 40.

Recuerdo bien cuando aún me decían «Necesitas coger experiencia, aún eres una nena» y he llegado volando a mil por hora al «esta startup tiene gente bastante mayor, ¿verdad? no es lo normal que la mitad de la plantilla pase mucho de los 35».

¿Cuándo ha ocurrido esto?¿Que momento (breve, a mi parecer) es ese en la que tienes experiencia pero aún no eres «mayor»?¿Cuándo dura?¿5 segundos?

En fin, como la vida es como es y tampoco me parece muy productivo ponerme a romper lanzas sobre dónde se encuentra la juventud y lo bueno que es contar con experiencia, pues voy a aprovechar este artículo para dar las gracias a todas aquellas personas con las que he compartido viaje en mi vida profesional. Que no se me olvide dar las gracias también a los que me ayudaron en algún tiempo, aunque después también me hayan hecho daño, pues de los malos momentos también se aprende (y mucho). Soy una gran fan del aprendizaje, aunque a veces duele que te mueres.

Con 15 años me sentía rica cada fin de mes cuando pasaba los recibos por las clases de baile regional a los niños del concejo asturiano. Los sábados por la mañana pasaba 4 horas en Degaña bailando y cantando con otros 25 niños de entre 4 y 18 años. Para llegar hasta allí tenía 55 km de carretera de alta montaña desde mi casa. Habría sido imposible sin la ayuda de Francisco, el profesor de kárate con el que iba en el coche. Gracias, Fran.

Seguí dando clases a niños mientras estudiaba la ingeniería en Madrid. Gracias a la hermana de Ángel el de Ardaliz por ponerme como profe de su sobrino, y a muchos otros padres que confiaron en mí.

Mi primer trabajo con nómina llegó a través de Ana, también mientras estudiaba. Un currele de 24 horas de fin de semana en el Blockbuster de Usera. Soñaba con los VHS que alquilaba y ahí vi cómo llegaban los DVD y la PS2. No me acuerdo cómo se llamaba aquella jefa que teníamos. Aquello fueron los primeros euros que pude ahorrar para irme a vivir con Pepe. No puedo estar más agradecida, Ana.

Terminé la carrera y volvimos a Asturias. Mi título de Ingeniera de Montes tenía 3 semanas cuando me llamaron del Ayuntamiento para un puesto en la Agencia de Desarrollo Local. Ese ya era un «trabajo de verdad». Mi amigo Carlos ya trabajaba allí y además conocí a muchos más. José Ramón, David, Belén, Rubén, Ángel, Carmen, Nieves…Gracias a todos por lo bueno y por lo malo. Fue una época intensa en la que viví por primera vez lo que era estar en una oficina.  Gracias también a los Josés Manueles, a Samuel, a María José, a Mónica, a José María… A Joaquín «el de Cuervo» por enseñarme cómo funcionaba la Administración.

Trabajar en un Ayuntamiento no es lo mío. No por las personas, si no por el sistema burocrático. Lo dejé porque pensaba que me iba a quedar disecada allí. Me sirvió para darle alas al despacho de ingeniería. Un reto en el que tuvo un papel central mi querido Alberto G. Mangas. ¡Aprendí tanto contigo! Gracias 1000.

Dictinio me dijo «cómo se hacía un EPIA a la asturiana». Gracias, no tenía ni idea en aquel momento. El cliente era Roberto, al que doy las gracias por la confianza en mí en aquellos tiempos en los que era una ingeniera muy muy junior. En mi carrera en el sector forestal no puedo dejar de agradecer a Alberto Fidalgo su compañerismo, ¿te acuerdas cuando coincidimos dando clase en Tineo?Hace un millón de años de aquello.

Yolanda, Manolo, Toni, Ana, Lucía, Alberto y resto de equipo de la consultora forestal con la que colaboré durante años: gracias. Celestino, por mostrarme el Colegio de Ingenieros en Asturias. Salvador…gracias por haber sido un referente profesional con el que sigo vinculado mucho más allá de la profesión que compatimos.

A Álvaro le doy gracias por los 8 años que pasamos codo con codo. Fue estupendísimo y nadie sabe la de kilómetros que nos metimos en el cuerpo por las carreteras asturianas. Para mí eres un pilar profesional. ¿A cuántos propietarios llegamos a conocer? Miles, y no es ninguna broma. Gracias a ellos también por su hospitalidad y por su franqueza. Fran, a tí, gracias por tu apoyo.

Con Alejandro, Ramón, Ángel, Carmen, Carmita, Antón, Miguel Ángel compartí tiempo alrededor del vino embarcados en un titanic. Gracias a esa experiencia me sumergí de lleno en el mundo de la empresa. Formación acelerada.

Ana, Mario, Félix, Miguel Ángel, Javier, Juan Carlos, Fran, Fito, Mario, Luismi, Jorge…Momentos buenos al principio y de las mayores dificultades a las que me he enfrentado profesionalmente al final. Aprendí mucho de, con y por vosotros. Fue duro de narices, pero me quedo con la idea de que mereció la pena. De e-TECMA LEARNING ya no queda nada, pero marcó un antes y un después en mi carrera. Fue mi última iniciativa alrededor de la ingeniería. El final del final.

Necesitaba nuevos aires. Andrés, gracias por hacerme ver el mundo de la empresa desde otro punto de vista nuevo para mí. Me gustó tanto que comencé a andar ese camino. En Asturias me fue imposible, lo que me volvió a orientar a Madrid.

Clemente, gracias por acompañarme en esos tiempos de cambio en los cuales sabía adónde quería llegar, pero no cómo buscar el camino más rápido. Tiempos intensos con Joaquín, Ramón, Elena, Javier, Sergio, El Beli, Javier y más. Necesitaba saber más e ir más rápido y tú estuviste allí.

Con  José Antonio, Manu, Antonio, Roberto, Ernesto, Alfonso, Daniel descubrí a profesionalizar mi pasión por el análisis. Gracias por por seguir a mi lado y por abrirme puertas que sólo me dan alegrías. Aurora, no tendría tiempo suficiente en toda la vida para agradecerte todo lo que haces por mí.

Gracias a mi red de networking favorita: Dani, Manuel, Antonio, Isaac, Toñi, Julia, María Rosa, Javier, Josechu, Paloma, Alicia, Miguel Ángel, Jesús, Alfonso, Santi…por todos los madrugones que hemos compartido durante mogollón de tiempo.

Hace más de un año que tengo que dar las gracias a David por darme la oportunidad de llegar a dónde quería, a dónde veía desde Asturias que era donde quería estar. No tengo palabras para agradecerte este tiempo en el que nos estamos exprimiendo para cumplir el sueño que perseguimos.

Iván, tío, gracias por el día a día. Al resto del equipo…gracias por la paciencia, el esfuerzo, las ganas, la pasión. Nos vemos mañana!

 

El coste del caos

el coste del caos

El caos es previsible. Mucho. Se le ve a lo lejos. Como una tormenta en campo abierto. El aire se torna diferente. Se mueve de forma distinta. Huele distinto. Lo notas en la piel y también al respirar. Sabes lo que viene con certeza. No me gustan las tormentas en campo abierto y no me gusta el caos.

Sin embargo, no me importa nadar en la incertidumbre. La incertidumbre es como esperar una sorpresa. Puede ser buena o ser mala, pero no sabes lo que va a venir. Es lo contrario de una certeza. La incertidumbre mantiene la esperanza aún viva de evitar el caos.

Tengo la suerte de ser muy sensible a los sistemas en estado caótico. Los huelo, los noto, los siento mucho antes de que ocurran. Es como ver llegar la tormenta desde 30 km de distancia. Da margen de maniobra si has sabido acopiar recursos y trazado un plan. La planificación es como timón en la incertidumbre. Me ayuda a no ir directa al caos, al desorden o confusión obsolutos.

Se puede planificar una mudanza a otra ciudad, o echar gasolina al coche cuando vas a hacer un viaje largo. También se puede planificar una reunión con un cliente con mucho potencial, el proyecto de una concentración parcelaria, o cuándo, cómo y con quién hacer el disfraz del cole de tu hijo pequeño.

El 90 % de nuestro día a día es planificable a pesar de la incertidumbre en la que nos movemos, porque no podemos controlar el 100 % de nuestro ambiente. Las personas actuamos sin medir el efecto en otras. Además, hay cosas que simplemente ocurren delante de nuestros ojos. Aún sabiéndolo, me quedo con el 90 % planificable y me aferro a él.

Pensar, reflexionar, diseñar, planificar, prever, analizar, inferir, programar, premeditar, preparar, proyectar, sistematizar. Son acciones que mantienen el rumbo de cualquier sistema. Que alejan el camino del caos y evitan los costes asociados a éste. El coste del caos es alto. Estar en él es como estar a cielo abierto con la tormenta encima de tu cabeza. Si todo va bien, sólo te mojas. Si va mal, te parte un rayo. Pero es imposible irse de rositas.

 

Cómo vas a escuchar si te has olvidado de preguntar

Cómo vas a escuchar si te has olvidado de preguntar

De niños todos somos preguntones. Pregúntale a tu madre cómo eras a los 2 años y te dirá algo parecido a: «Eras un trasto, no parabas quiero y estabas todo el rato preguntando.»

Padres y madres. Profesores. Monitores. El Director. Los adultos en general respondemos con vaguedades a las preguntas de los niños, desvinculándonos de la utilidad de dar una buena respuesta a su curiosidad. Nos parece mucho más útil obligarles a comer, llevarles a millones de actividades o leerles cuentos para dormir. Nosotros decidimos la comida, la actividad teatral a la que iremos el domingo y el cuento de La vaca pone un huevo, que es mejor que el del Monstruo Rosa, que ya me lo ha dicho mi hermana. Creemos que así tendrán una buena infancia: canalizada según lo que nosotros pensamos que será bueno en un futuro. Eso sí, con poco margen de maniobra, no vayamos a descarrilar y que no sean «personas de éxito».

Ese camino que creamos para los niños hará que terminen, ya adultos ellos, pasando muchas horas a la semana en una empresa. Esa empresa se dedicará a algo que, en el 99 % de los casos, será vendido. Eso obligará a que, de una forma u otra, ese niño que ya trabaja en la empresa, tenga que contribuir a la venta de algo con su trabajo, ya sea diseñándolo, planificando recursos para su fabricación, creando campañas marketinianas o cantando sus virtudes a diestro y siniestro como tan bien hace un buen comercial. ¿Sabrá hacerlo con éxito?

Porque, ¿sabes qué? Que para vender bien hay que escuchar mejor. ¿Y cómo vas a escuchar si te has olvidado de preguntar?

Como cuando somos padres y arrinconamos las preguntas de nuestros hijos, muchas empresas dejan de lado el hacer preguntas a sus clientes, dando por supuesto que ya saben lo que éstos necesitan. ¿Por qué preguntar a un niño si prefiere arroz o tarta si ya sabemos lo que es mejor para él? Pero…¿qué hacemos si las opciones son rodaballo o rabo de toro? Son igual de buenas a primera vista, pero es posible que el que elija una cosa nunca desee probar la otra. ¿Está tan claro en este caso lo que hay que ofrecer?

Echo de menos preguntar más a los clientes. Noto que mis marcas favoritas me preguntan poco. Creo que creen que saben lo que quiero de ellos. ¿Cómo pueden saberlo sin escucharme? Es un misterio para mí. ¿Vosotros también echáis de menos que os escuchen?¿O sois de los que pensáis que sabéis lo que quiero?

La preguntona que era cuando tenía 2 años no me ha abandonado nunca. Quiero seguir preguntando porque quiero seguir escuchando. Prefiero arriesgarme a oír 1000 veces respuestas vagas para quitarme de encima, pues el premio de que una gran respuesta me regale los oídos no tiene precio.

Lo que haces habla tan alto que no me deja escuchar lo que dices

lo que haces

Mi tío adora los rallyes. Lo lleva en su sangre, lo que le hace (junto con un toque de inconsciencia), conducir a toda velocidad en los circuitos y también un domingo por la mañana mientras sube al pueblo a ver a su madre. Eso no quita que encuentre cualquier ocasión para recomendarte una conducción prudente.

Por supuesto, nadie hace caso de sus consejos sobre responsabilidad al volante. Da igual que los diga en las comidas de la fiesta del pueblo, mientras comemos un pincho de tortilla en un bar o cuando juega con los niños. Independientemente de sus buenas intenciones (que las tiene), su credibilidad es nula porque todos sabemos cómo se comporta él mismo cuando toma el asiento del piloto de cualquier utilitario.

Aunque en ocasiones parece que la coherencia brilla por su ausencia en las relaciones, la verdad es que nuestros actos hablan tan alto que no dejan al otro escuchar lo que estamos diciendo, por muy fino e hilado que sea nuestro discurso.

Nuestro cuerpo habla continuamente, y aún más los actos que llevamos a cabo con él. Hechos y boca tienen que decir lo mismo para generar confianza y ser creíbles. Justo lo contrario del médico con 30 kilos de soprepeso que te dice que debes comer bien y hacer ejercicio varias veces a la semana. O la peluquera que te atiende con las raíces sin teñir y un moño despeluchado. O como el político que dice que trabaja por el bien de todos dos días después de ser condenado por corrupción.

Las incongruencias entre actos y palabras salen a la luz cada dos por tres.

[bctt tweet=»En un momento de la historia donde la titulitis es religión, es más fácil decir que hacer.»]

De hecho, es muy fácil decir mucho y hacer sólo lo justo. O incluso menos de lo mínimo exigido.

Algunas personas tienen una gran habilidad deslumbrando con su discurso. Resulta hasta admirable cómo tan sólo palabras pueden disfrazar hechos, al menos temporalmente. Pero, como un mal disfraz de Halloween en el que las costuras no aguantan íntegras al final de la noche y cuando llegas a casa todo se ha convertido en jirones, la berborrea hábil sólo enmascara los hechos durante un tiempo.

Es más viejo que los caminos el «saber es hacer». Si de verdad sabes algo, entonces sabrás ejecutarlo y convertirlo en una realidad. Nos vamos a la base del concepto de «competencia«, en la que se combinan lo que una persona es, lo que sabe hacer y cómo aplica estas habilidades a su entorno.

Conclusión: alguien es competente cuando, además de saber, es capaz de hacer y conseguir resultados visibles, que no tienen por qué ser económicos. Pueden ser resultados de cualquier otro tipo.

Tengo la suerte de tener a mi lado personas realmente competentes, de las que puedo aprender (y mucho) día a día. No porque suelten rollos tremendos sobre sus habilidades, o porque diserten a todas horas sobre teorías que han aprendido no sé dónde; si no porque sus actos gritan que saben lo que hacen, porque los procesos fluyen cuando ellos los dirigen y porque las personas que estamos cerca disfrutamos de la tranquilidad que se desprende de una ejecución serena y eficiente. La esencia de la coherencia.