Me enamoré de la audacia

Me enamoré de una palabra. Ya la conocía de siempre, pero no recuerdo haberle hecho mucho caso hasta ahora. La tenía cerca, pero no apreciaba sus matices, su profundidad. La miraba como a cualquier otra, y eso no valorarla lo suficiente.

Fue cuando la oí de boca de otra persona cuando me llamó la atención. Oírla de boca de un israelí hizo que sonase más potente. Puede que fuera porque él sí había ahondado en su significado. Pocas veces la oí pronunciar en España a alguien, aunque muchos la conocemos. Me enamoré de «audacia».

Audacia significa osadía, atrevimiento. Eso nos dice la RAE. Pero investigando un poco más, el significado en positivo es una virtud que lleva a una persona al convencimiento de que, pese a los riesgos, puede llegar a la meta.

Audacia me enamoró porque llevo años prendada de otras palabras que lleva dentro: Grit (pasión y perseverancia), Asertividad, Propósito, Meta…

La virtud de la audacia tiene la determinación para no darse nunca por vencido, mantener el propósito como guía y caminar hacia él con pasión y perseverancia, respetando a los demás a la vez que  mantienes firme en tus convicciones.

Llevo días investigando sobre la audacia y pocas referencias he encontrado en Internet, pese a lo mucho que trata esos otros términos que son como piezas del puzzle de la audacia. Debe ser que no es un puzzle fácil de montar. Al menos a mí me ha costado años llegar a montarlo. Pero ahora veo esa belleza en la que todo encaja. Por eso me enamoré de la audacia.

Lo difícil que es darte cuenta de lo que no sabes

Me registré en un evento de speed-mentoring que se va a celebrar en unos días. Son 10 minutos cara a cara con una persona que sabe mucho más que yo del tema que yo quiero saber. 10 minutos pueden ser eternos o pueden pasar en un suspiro. Todo depende de la situación.

Le doy vueltas a la cabeza sobre qué preguntar a esa persona que ya ha llegado exactamente a donde yo quiero llegar en el plano profesional. ¿Cómo puedo hacer para que su conocimiento pase a mi cerebro lo más rápido posible? Supongo que haciendo las preguntas adecuadas…¿cuántas? En 10 minutos…pocas. Más bien se me ocurre que el objetivo sería hacer LA PREGUNTA adecuada.

Sigo dándole vueltas a cuál sería. La que se me ocurre es: ¿Qué debería saber que no sé? Esa preguntaría conllevaría que esa persona supiera lo que sé, lo que no pasa, pues no me conoce de nada. Una versión más larga de lo mismo: ¿Qué sabes ahora que fue importante para tu éxito y que piensas que yo no sé? Me arriesgo a que me diga algo que sí sé y que no me arroje luz sobre las sombras que desconozco, pero como sé que hay más cosas que desconozco de las que sé, pues la probabilidad juega a favor de que me entere de algo nuevo.

Saber lo que no sabes. ¿Cómo te das cuenta? ¿A tortazos?¿Alguien te lo cuenta?¿Por iluminación divina? Creo que he conocido todos esos métodos para darme cuenta de lo que no sabía, pero aún sigo sin saber lo que no sé. Es un bucle infinito.

Me imagino el conocimiento como una jarra infinita y mi cerebro como un vaso pequeñito. Va cayendo un chorro de la jarra al vaso. A veces va más rápido y otras más lento, pero la jarra sigue siendo infinita y mi vaso sigue siendo diminuto. ¿Puedo hacerlo más grande? Lo intento cada día, pero lo único que consigo es ser más consciente de la infinitud de la jarra.

¿Se te ocurre otro enfoque para este tema del que ahora no me doy cuenta? Me encantaría saber tu opinión. 🙂

No hay confianza sin asertividad

Hace más o menos un año me quedé de palo al escuchar a una Directora de RRHH sentenciar, sin ningún tipo de rubor,  que «la asertividad es mala».

En su día no le dije nada. Mal hecho por mi parte. Ayer volví a oír esa misma frase de nuevo. Con las mismas cuatro palabras. Y tampoco dije nada. Me fallé a mí misma y a mi asertividad. Adoro mi asertividad y también la de los demás. No es que crea que no es mala. Es que creo que es absolutamente maravillosa. Y estas líneas van sobre eso. Sobre cómo la asertividad es increíble porque permite que exista la confianza, esa señal inequívoca de que el vínculo entre dos personas es fuerte, íntimo y capaz de conseguir maravillas.

Sí, así como suena te lo digo: no hay confianza sin asertividad.

¿Tú piensas que hay algo malo en tener una habilidad social que consiste en conocer y defender los propios derechos respetando a los demás? Yo, no.

Piensa un poco. ¿Con que personas te comportas de forma asertiva? Por ejemplo, será tu pareja, como cuando hacéis juntos la compra y decidís si hay lentejas o hamburguesa para comer. También muestras asertividad a tu madre cuando le pides el coche y le dices que se lo devolverás la semana que viene, y con tu hermano cuando le decías que te cubriese las espaldas por llegar tarde (otra vez). También solemos ser asertivos con nuestros mejores amigos cuando decimos abiertamente que no nos ha gustado nada de nada el japonés al que fuimos en el cumple de Marta y que, para la próxima, a ver si probamos con un tailandés, a ver si hay más suerte. Nos comportamos de forma asertiva con las personas a las que queremos, con las que la confianza es máxima y que sabemos que podemos mostrarnos tal y como somos, sin tapujos.

Eso mismo pasa en los buenos equipos en los que la confianza campa a sus anchas. Por supuesto, campa a sus anchas de la mano de la asertividad. Nos sentimos libres de compartir lo que pensamos y de disentir abiertamente con otros para defender nuestras ideas, que tan sólo buscan el bien de la compañía. Y somos capaces de escuchar a nuestros compañeros, de los que sabemos que nos respetan profundamente y, por ello, son capaces de decirnos las cosas tal y como son.

La confianza es la base de un buen equipo. Sin ella no hay nada más, ni compromiso, ni responsabilidad, ni resultados. Lo explica fenomenal Patrick Lencioni en su libro «Las 5 disfunciones de un equipo». Si te interesa la gestión de equipos en el ámbito empresarial, no deberías perdértelo. 🙂

Te reconozco que alguna vez me dejé acobardar y me sometí al criterio de aquellos que decían que la asertividad es mala. Fue un gran error que me costó mucho en términos de bienestar. Es muy cansado y tóxico estar rodeado de personas que sacrifican resultados, responsabilidad y compromiso por un falso consenso en el que todo es «very polite».

Eso no va conmigo. Soy 100 % asertividad. Y como siempre buscamos aquellas lecturas que apoyan nuestra forma de pensar, pues también te voy a recomendar la lectura de «Principles» de Ray Dalio, el fundador de Bridgewater. Este empresario que ha levantado un imperio tiene Principios muy parecidos a los míos, que se pueden resumir como «radical truth y radical transparency». Considero que la asertividad es el comportamiento derivado de la sinceridad radical y la transparencia absoluta. Lo que ves, es lo que hay. Te lo diré abiertamente. Siempre. Y también siempre tendré te respetaré y te tendré en cuenta. Porque soy asertiva.

 

Avanzar en favor de la diversidad

Todo lo que ves a tu alrededor es fruto de que alguien ha puesto algo de esfuerzo en ello. Casi nada de lo que ocurre ha sido «por que sí». Los avances ocurren porque una persona o un grupo de personas quieren avanzar y tienen las ganas de hacerlo posible.

Saber eso me parece motivador, pues el pensamiento que se me viene a la mente es…¿y qué puedo hacer yo para avanzar? Entiéndeme: avanzar no significa necesariamente tener más dinero, y más «éxito». Avanzar significa aportar a causas en las que es necesario que algo cambie.

Desde hace mucho tiempo el tema de la diversidad es algo que tengo en mente. En un principio lo llamaba, como casi todo el mundo: «igualdad». Ahora pienso que realmente la igualdad es imposible y que el término que más encaja con la idea que está debajo de «igualdad para todos» es «aceptación de la diversidad». Parece una tontería, pero no lo es tanto.

Aceptar la diversidad realmente significa dejar de presionar para encontrar similitudes. Por ejemplo: todos los humanos tenemos corazón, hígado, cerebro, tripas…¿Somos iguales? En absoluto. Incluso unas tripas pueden ser diferentes entre sí, diversas. Y, de hecho, lo son. Al igual que nuestros cerebros o nuestro género. Asumir esa diversidad como algo positivo me hace querer expandir esa idea y avanzar hacia la comprensión de esa diversidad para abrazarla.

Seguro que conoces muchos movimientos a favor de la diversidad de género. Estoy completamente a favor de ellos, como otros que rompen estereotipos negativos sobre la madurez o sobre la procedencia sociocultural. Creo que siempre formé parte de este tipo de movimientos, ya sea de una forma más formal o, en ciertas etapas, desde la distancia.

Pero desde hace un tiempo, los avances para que la diversidad sea vista como una oportunidad, ocupan gran parte de mi tiempo profesional y personal. Esta motivación la he concretado a nivel profesional a través de HIWOOK, el Portal de Empleo sin CV que proporciona igualdad de oportunidades de acceso al empleo independientemente de género, edad o procedencia. En Hiwook he volcado todo este propósito y significa un gran motor para mí.

En el plano más personal, que también se mezcla con el profesional, ya que somos personas todo el rato, hay un movimiento que me llama especialmente la atención, y que tiene que ver con el empoderamiento de la mujer en el ámbito profesional. Como ves, me paso todo el día mezclando el aspecto profesional y personal. Creo que ya no noto la línea entre ellos, si es que existe.

El año pasado me lancé de lleno a la tarea de mejorar la posición de mujeres en puestos profesionales claves a través de EJE&CON. Beatriz García-Quismondo, compañera a la que admiro realmente, fue la que me dio la oportunidad de poder formar parte de ese movimiento para promover el #TalentoSinGénero. De forma paralela, quise saber más y más sobre mujeres en puestos directivos, por lo que me topé también con Mujeres&Cia, con Mercedes Wullich a la cabeza liderando, entre otras acciones, las Gala Mujeres Top 100 en España. Cuando conocí esa iniciativa, no pude mejor que querer saber más y acudir a la edición de 2017. La Gala Top 100 es un escaparate para mostrar a la sociedad que las mujeres hacen aportaciones relevantes desde diversos campos: Empresa, Administración, Investigación, Política… En fin, trata de sacar a la luz un trabajo que, en muchas ocasiones, pasa totalmente desapercibido.

Como te contaba, el año pasado insistí para ir a la Gala Top 100 de espectadora. Este año tengo la suerte de ir como candidata de la categoría Revelación y Emprendedoras. ¿Podré ganar? Realmente no lo creo, pues el nivel es muy alto y realmente hay compañeras que han hecho trabajos formidables.

Por mi parte, me parece que voy dando pasitos hacia adelante para aportar al progreso de la aceptación de la diversidad. Queda muchísimo por hacer, pero esto va de seguir, seguir, seguir y seguir avanzando. Sin mirar atrás.

Atravesar la primera meta volante del tour

Me siento como si acabase de atravesar la primera meta volante del tour. De mi propio TOUR, que seguramente pueda ser tan reto para mí como el de Francia lo fue para Induráin la primera vez que pasó hizo esa carrera.

Aunque hace años que empecé en esto de crear negocios y ganarme la vida por mi cuenta, cuando miro atrás ahora, me parece que estos años fueron un entrenamiento y que, hace tan sólo seis meses que empecé la verdadera carrera, mi tour. Este tour personal no tiene final en París. De hecho, no tengo ni idea de dónde está el final, porque lo realmente es interesante es el viaje en sí mismo. Sé a dónde quiero llegar, pero no sé dónde está. Es curioso, pero así es ésto.

En enero de 2018 comencé de verdad esta misión personal con toda la pasión que me cabe en el cuerpo. La visión es grande y ambiciosa, por lo que decidí trocear el tour en metas volantes con objetivos muy concretos que me ayuden a no perderme entre tantas oportunidades que, generosamente, me van apareciendo como pop-ups.

«Lo mejor es enemigo de lo bueno» se ha convertido en uno de mis mantras, lo que me obliga a decir NO a oportunidades estupendamente buenas y golosas que, de cogerlas, me apartarían de lo mejor: cumplir mi propósito.

En enero fijé una meta volante para julio. Una meta compleja y apasionante: aterrizar la idea que materializa mi visión y validarla en el mercado. Para ello me propuse mini-metas intermedias de corta duración, incluso semanal, que me hicieron avanzar de una forma lenta y rápida a la vez. ¡Qué paradoja! Lenta porque me parecía que hacía poca cosa cada día, pero rápida porque, la suma de esos pequeños avances, me hizo llegar a la primera meta volante que me había fijado.

Durante esta primer mitad de 2018 he diseñado un modelo de negocio, una estrategia para validarlo, una tecnología que lo hace posible, un equipo para desarrollarlo y encontrado unos partners y usuarios para tener todas las piezas del puzzle.

Con calma he llegado hasta este julio, esta primera meta volante de mi tour personal. Y con alegría, pasión y mucha determinación estoy ya haciendo cara a la siguiente. El camino está siendo espectacularmente divertido y lleno de alegrías. Aunque a veces no todo sale como se piensa, es una cuestión de actitud el buscar activamente otras opciones para que, ese escollo que ha surgido, quede resuelto de una nueva forma que no había pensado previamente.

Me siento feliz por haber atravesado esta primera meta volante de mi tour hacia mi propósito. Día a día voy contribuyendo a cumplir mi misión: conseguir que todas las personas tengan igualdad de oportunidad de crecer profesionalmente para cumplir sus sueños.

No confundas la pasión y perseverancia con tozudez

De Michael Jordan nadie duda que es un tío que pone toda su pasión en lo que hace y que no se rinde ni a la de tres. Seguro que sabes de aquel partido en el que jugó incluso con 40 grados de fiebre. Yo no soy nada de ver partidos de NBA y me conozco la anécdota al dedillo. Era (es) un tío pasional a tope y, sobre todo, perseverante. Sabía que era el mejor y, pese a ello o incluso por ello, no paraba de hacer todo lo humanamente posible para mejorar y ser aún mejor y mejor.

¿Es Jordan una persona tozuda? Estoy segurísima de que sí. Absolutamente. Terco como una mula, como se suele decir. Aunque preferiría decir «determinado», es decir, una persona con una meta clara en su mente y que trabaja minuto a minuto para llegar a ella.

No se lleva muy bien el ser una persona terca, obstinada o determinada. Sin embargo, todos celebramos cuando alguien triunfa «casi sin esfuerzo». ¿Realmente existe eso?¿Se puede conseguir el éxito como si nada?¿Es el éxito fácil de llegar y el que se esfuerza es que es un panoli?¿O es el éxito una idea relacionada con una meta difícil a la que se llega con pasión y con perseverancia?

Seguro que, si has llegado a leer hasta aquí, tienes clara cuál es mi postura: Un rotundo SÍ a la última pregunta. Un SÍ a que el éxito es una idea relacionada con una meta difícil, a veces imposible, a la que se llega con pasión y con perseverancia.

Y hace unas semanas me enteré que esa tozudez pasional o esa pasión perseverante se llama GRIT. Te dejo la charla TED de Ángela Lee Duckworth en el que habla sobre este tema, aunque yo preferí leerme el libro de cabo a rabo. (Gracias Luis por recomendármelo). Me gustaría no contarte mucho del libro para que te lo leas a gusto, pero sí lo suficiente para que te pique el gusanillo y te lo leas, que seguro que te va a interesar.

El fondo del asunto es que la pasión y la perseverancia con la que se afronta una actividad es más garantía de éxito que el talento que se tiene para llevarla a cabo. Vamos, el «más hace el que quiere que el que puede» de toda la vida. La novedad para mí fue la rotundidad de los fundamentos psicológicos con los que apuntala este ¿nuevo? constructo psicológico. ¿Realmente es la primera vez que alguien habla sobre ello?¿O es la primera vez que se le pone una palabra concreta a algo que se suele describir con más de una?¿O es que alguien necesitaba darle rigurosidad a una idea que estaba en el aire?

Sea como fuera es que este libro me gustó y, sobre todo, me pareció muy útil para cientos y cientos de cuestiones de mi vida: como explicar el por qué de muchos de mis éxitos y mis fracasos, como entender más sobre cómo educar a mis hijos o tratar a mis amigos, como conocerme más y estar más segura de mí misma.

Merece la pena tener grit. Merece la pena desarrollar el grit de cada uno, tanto si ya tienes mucho como si tienes poco. He llegado a la conclusión de que, de grit, nunca se anda sobrado. Puedes tener tanta pasión y perseverancia como quieras. De hecho, deberías querer tener un montón. Por eso no las confundas con la tozudez, que suele estar llena de orgullo y cerrazón mental. La tozudez tiene el vicio de llevarte por mal camino, sobre todo aquel que te aleja de otros y de las buenas ideas. Sin embargo, la pasión y la perseverancia llevan implícitas las ganas de mejorar, escuchar, aprender, superarte, ver más allá, crecer y acompañarte de otros.

De nuevo te recomiendo que no confundas la pasión y la perseverancia con la tozudez. A veces, desde fuera, parecen lo mismo. Pero el camino al que llevan es diferente y, desde luego, la vivencia no tiene nada que ver.

 

Día de la Felicidad

Lo que importa se nos olvida rápido, por eso se celebran los «días de». Acabamos de festejar hace menos de un par de semanas el Día de la Mujer y ya estamos en el Día Internacional de la Felicidad. Me parece muy bien. El cerebro humano olvida rápidamente cuando está inmerso en las pequeñas cosas del día a día, así que no está mal que el calendario nos recuerde lo importante.

Supe del Día de la Felicidad hace tan sólo unos seis años. Lo leí en prensa, seguramente como tú. Salvo en momentos aislados, no pensaba mucho en la felicidad, así que ni se me pasaba por la cabeza que alguien hubiera hecho el esfuerzo de dedicarle el 20 de marzo. ¿Tú piensas a menudo en la felicidad?

Creo que sólo pensamos en la felicidad cuando estamos pasando por momentos realmente apurados y tristes. Cuando una situación nos agobia muchísimo, somos conscientes de que eso no es felicidad. El resto del tiempo, no nos preocupamos mucho de ella y sí de una de sus parientes: la emoción positiva. Buscamos a menudo la risa, la alegría, el desenfado… ¿Es eso la felicidad?¿Estar todo el día entre risas?

Me gusta la forma que tiene Martin Seligman de entender la felicidad. Su enfoque es eudemónico (menuda palabrita) frente al enfoque hedonista que sí que conocemos muy bien.

El eudemonismo es la felicidad auténtica y se consigue entrando en estado de flujo, que te sonará si has leído a Mihály Csíkszentmihályi y teniendo un propósito en la vida. Es decir, haciendo lo que realmente te gusta y contribuyendo de alguna forma positiva a tu entorno. ¿Tiene eso que ver con las risas? Muchas veces no tiene nada que ver. Conozco a personas que son felices sufriendo horas encima de una bicicleta. No sonríen mientras lo hacen. Conozco a otras que son felices ayudando a niños enfermos. Sufren mucho mientras lo hacen.

Celebremos todos los días nuestra felicidad. Recordemos que depende de nosotros mismos el realizar actividades que tengan un propósito, nuestro propósito. Será la única forma de que seamos felices aunque no seamos conscientes de serlo.

Negocios y café

Esta etapa de creación tan intensa como la etapa en la que está Hiwook me gusta especialmente. Me siento libre para pensar, moldear, planificar y soñar. Por contra, tiene la dificultad del manejo de la incertidumbre, de los plazos y de los pocos ingresos que, como a todos, nos hacen falta para vivir.

Mis hijos me ven trajinando de aquí para allá. Me preguntan: «mamá, ¿en qué trabajas ahora?» y yo les digo: «estoy creando un negocio». Asienten con la cabeza pero sé que no me entienden del todo. Porque, ¿sabemos los adultos realmente lo que es un negocio? Seguro que sí, pero cada uno con nuestra visión propia particular del asunto.

Para mí, cualquier negocio debería funcionar como una buena cafetería. ¿Aunque venda zapatos?¿Aunque venda software? Sí, en todos los casos.

Hace años, veía a mis compañeros del instituto vivir genial poniendo cafeterías y bares de copa. Eran negocios rentables que les permitían vivir a todo trapo en unos meses de actividad. Mientras tanto, yo me centraba en crear otro tipo de negocios, que yo creía más «sofisticados» al estar relacionados con la tecnología y el conocimiento.

Pero mis negocios no iban tan boyantes como los de mis colegas repetidores en la EGB. ¿Por qué?¿Qué no sabía?

Ya tengo la respuesta: no sabía crear un sistema completo, armonioso y con unos resultados predecibles y estables. Que tuviese en cuenta todas los aspectos relevantes sin que yo misma fuese la variable más relevante. Es decir, no sabía crear un sistema que sea capaz de funcionar en cualquier ambiente y operado por cualquier persona.

Mi error consistía en centrarme en crear productos y servicios completos que creía que el mundo querría. Confundía un negocio con su producto, mientras mis compañeros tenían claro que la marca de café no es relevante en una cafetería y que el DYC-con-coca se iba a servir en su bar, al igual que en los otros 10 de alrededor. Ni el café ni el DYC eran relevantes para su negocio. Ellos lo sabían.

Ellos sabían que su negocio dependería de la zona en el que ponía el bar, del horario en el que iba a estar abierto, de los márgenes que les daban los proveedores, de la rapidez con la que servían los productos, de lo ágiles fuesen en contratar personal en horarios punta, de lo limpio que estuviese el local (en especial, los baños de señoras), de los buenos pinchos que tuvieran en la barra, de lo rápido que sirvieran a los clientes…Es decir, el negocio dependía de lugares, tiempo, recursos y procesos.

Las mejores cafeterías son aquellas que están diseñadas para funcionar de una forma armónica, eficiente y con el mismo resultado para cada cliente. Independientemente de si pides un café cortado, uno descafeinado con soja en vaso, o un té, vas a estar a gusto. Tampoco depende de si te toca éste o aquel camarero, pues todos saben exactamente qué procesos tienen que realizar para que la comanda sea rápida, el producto esté en su punto y los pagos no tengan incidencias.

Cuando más veces un cliente tenga la misma experiencia positiva en un establecimiento, más veces acudirá. ¿Cómo te sentaría que en una cafetería unas veces te pusieran un zumo gratis, otras te lo cobrasen, otras veces el camarero tardase 10 minutos en servir y otras todo fuese como la seda? Te parecería mal. Porque todos queremos una experiencia satisfactoria, pero estable. Queremos saber por qué estamos pagando y que se ajusta a lo que queremos.

Clientes, proveedores, empleados e inversores son las personas que operan en un sistema de negocio, pero el sistema está formado por recursos, tiempo, lugares y procesos. El producto no es el centro del sistema, tan sólo es una parte de él, como bien se explica en el caso de una cafetería, ya que es un ejemplo que todos podemos recrear en nuestra mente.

Ahora, ¿este modelo sirve para un negocio que proporciona servicios de geomarketing?¿o que está desarrollando un producto que aún nadie conoce?

Desde luego, sí. Un negocio es un negocio en cualquier sitio, y funciona con los mismos elementos clave. Afortunadamente, el producto no tiene tanto peso como nos creemos y nuestro foco debe estar centrado en desarrollar un sistema que aporte un valor.

Cuando se está creando un negocio innovador, es necesario comenzar con una propuesta mínima de valor, que será objeto de medición para, después, incorporar las conclusiones obtenidas al propio sistema con el objetivo de mejorarlo. Por ello, siempre hay que comenzar por crear un Sistema de Valor Mínimo (MVS) en lugar de un Producto de Valor Mínimo (MVP), como estábamos acostumbrados hasta ahora.

En estos meses creando mi nuevo negocio, estoy poniendo el foco en la creación de un sistema que proporcione valor a los clientes, proveedores, empleados y a mí misma como propietaria del negocio. Por supuesto, el producto con el que el valor llega al cliente es una parte importante, pero no lo es todo, ni muchísimo menos. Al igual que el café no es lo más importante de un sistema llamado cafetería.

Te invito a que mires con estas nuevas gafas todos los negocios que tienes a tu alrededor, para que identifiques el producto y veas cuál es su posición dentro de un sistema. ¿Cuál es la importancia del libro en el sistema Amazon que te permitió leer la recomendación de otros lectores, comparar precios, conocer la fecha de entrega, saber que ya ha sido enviado y recibirlo en tu casa un día después?¿Cuál es la importancia de el plátano en la estantería del súper frente a todo el sistema que ha permitido que haya llegado allí y que tú puedas comprarlo en buen estado, al mejor precio y en unas condiciones de lo más cómodas?

El mundo de los negocios está formado por sistemas. Si estás pensando en ser emprendedor, desarrolla tu propio sistema. Olvida el MVP y céntrate en el MVS.

Como dice un amigo mío: «si dejo de vender cortes de pelo, pues me pasaré a las lentejas, o a lo que haga falta».

 

 

 

 

 

Buy&Hold: compra y no vendas nunca

En la estrategia de inversión a largo plazo conocida como Buy&Hold, la máxima es muy simple: «Cuando encuentres una empresa buena a un buen precio: compra y no vendas nunca. De esta forma no te perderás las grandes subidas que cambian vidas».

¿Cómo sabes si la empresa es buena y si está a buen precio? Pues la estudias bien desde el punto de vista fundamental: evalúas su trayectoria, cómo van sus ratios, cuál es su competencia y haces una previsión de futuro…Si la empresa es buena pero no está a buen precio, entonces esperas. Cuando esté a buen precio, pues compras y no vendes nunca. A partir de ese punto, sigues invirtiendo en ella de forma continua y mientras no haces nada más. Tan simple como eso. La propia evolución de los mercados y de la gestión empresarial hará el resto. Con una buena y selecta cartera, a pesar de atravesar de que es cierto que se pasará por momentos buenos y malos, la rentabilidad es muy atractiva y el riesgo muy bajo.

Simplemente, me encanta.

Y adoro ver cómo Buy&Hold aplica de forma elegante y parsimoniosa cuando se utiliza fuera del ámbito de la gestión financiera. En concreto, en las relaciones humanas.

En esta última temporada muchos de mis amigos han roto sus parejas. Algunos llevaban años juntos. Bastantes. Ya tenemos cierta edad y la tónica general es de desencanto con la vida personal y de pareja. Ahora se preguntan por qué sus relaciones terminan pronto (menos de 5 años) y mal. La verdad es que es algo que también me gustaría saber.

Como es un tema que tengo reciente, salió en la conversación tomando unos vinos con un amigo. Él se ha divorciado hace poco tiempo, así que su teoría al respecto me parece muy valiosa por tener estar basada en su propia experiencia personal. Me contó su explicación y no pude más que quedarme perpleja y gratamente sorprendida cuando hizo referencia a mi admirada estrategia de Buy&Hold. Te cuento cómo aplica en este caso. Fascinante.

Decía al principio que lo que hay que hacer cuando sigues la estrategia Buy&Hold son principalmente tres cosas: estudiar muy bien a la empresa, comprar y no vender (esperar).

Si lo llevamos al tema de las relaciones humanas, la analogía sería: conocer bien a la otra persona, conectar o vincularse con ella y seguir ahí, de forma que la confianza, el cariño y el trabajo en común hacia los objetivos provoquen esas «subidas que te cambian la vida».

Está claro que la dificultad subyace, como en el caso de la inversión en bolsa, en tener la capacidad de conocer bien a la otra persona. A mí me resulta muy útil conocer sus valores y observar cómo los aplica en el día a día. Vamos, el «hace lo que dice» de toda la vida.

Si sus valores encajan con los míos y los actos de esa persona son congruentes con lo que dice, normalmente llega el momento de conexión o de establecimiento de un vínculo. Puede ser de los tipos más variopintos y de diferente intensidad.

Desde el momento de la conexión, luego ya se trata de aportar, de invertir en la relación con la otra persona. Se trata de compartir momentos, ilusiones, tropiezos y metas. El tiempo será el que proporcione los logros que hacen que cambie la vida. La rentabilidad vista desde el punto de vista de apoyo, confianza, comprensión, risas y anécdotas compartidas, sin duda merece la pena.

Estoy muy de acuerdo con mi colega en que muchas personas siguen la estrategia contraria: comprar y vender rápido, intentando conseguir rentabilidades altas en plazos cortos. Lo que ocurre es que, al igual que esa estrategia cortoplacista es más arriesgada en la inversión en bolsa; también lo es en las relaciones entre personas. Además, tenemos la complicación añadida de que no tiene el mismo impacto emocional el perder dinero que el perder a otra persona a la que has querido.

 

 

 

Somos Tecnohumanos

Tecnohumanos

Le he cambiado la descripción al blog. Hace unos meses se llamaba «Secretos de la Transformación Digital» y ahora le he puesto «Cómo me convertí en tecnohumana». Creo que esta descripción pega más con el contenido que publico.

No me convertí en tecnohumana de un día para otro. Ha sido un proceso largo el que me ha llevado hasta aquí. Unas cuantas décadas, de hecho. Pero, ahora mismo, creo que era el tiempo que necesitaba para recorrer el camino y llegar hasta ahora mismo.

Ser ingeniera y psicóloga estoy segura de que ha ayudado, aunque no es necesario pasar por 11 años de estudio para ser un tecnohumano. De hecho, es muchísimo más sencillo y consiste, desde mi punto de vista, en querer utilizar la tecnología para desarrollar la mejor versión de ti mismo.

La tecnología al servicio de las personas.

No hace falta alta tecnología y ponerse a desarrollar en Python como si no hubiese mañana. No lo veo así. La tecnología está tan a nuestro alcance que podemos utilizar incluso un Worpress para el blog en el que volcamos nuestra parte humana, como sigo empecé a hacer hace un par de años en esta web que estás leyendo.

Tampoco es que haga falta un blog, que ahora incluso algunos ya dicen que están pasando de moda. Las redes sociales son mini-blogs de actualización diaria en donde ponemos nuestros pensamientos y sentimientos. ¿Se puede poner más humanidad en una red social? Creo que no, pues ahí tenemos a nuestra familia que vive lejos, a nuestros amigos de siempre, nuestro hogar, nuestros recuerdos…la pura esencia del ser humano.

Y ahí es un suma y sigue. Ni me imagino en qué herramientas podemos estar volcando nuestra humanidad dentro de 10 o 20 años. Lo que sí tengo claro ahora mismo es que voy a empezar a poner mi granito de arena y a construir un lugar tecnológico en el cual podamos ser más libres, tener más oportunidades y demostrar lo que valemos.

Este lugar está ahora mismo en construcción: parte en mi mente y en la de otros que se están sumando al proyecto, y otra parte ya es una realidad (tímida aún) en Internet. En las próximas semanas cada vez habrá más trocito del proyecto ejecutado y será cuando pueda presentártelo para que me digas qué es lo que te parece.

No te imaginas las ganas que tengo de que este sueño se haga realidad. Porque creo que todos queremos mejorar en nuestra vida profesional, disfrutar de nuestro trabajo, encontrar el lugar en el que podemos ser felices siendo productivos y, al final, poder disfrutar plenamente de nuestra vida.

Este lugar donde nos veremos en unas semanas es un lugar en el que te espero con los brazos abiertos, en el que quiero que seas tú mism@ para demostrar tus fortalezas y todo lo que sabes hacer, que es mucho más de lo que te crees.

Disfrutaremos juntos allí, porque somos Tecnohumanos.