Me siento como si acabase de atravesar la primera meta volante del tour. De mi propio TOUR, que seguramente pueda ser tan reto para mí como el de Francia lo fue para Induráin la primera vez que pasó hizo esa carrera.

Aunque hace años que empecé en esto de crear negocios y ganarme la vida por mi cuenta, cuando miro atrás ahora, me parece que estos años fueron un entrenamiento y que, hace tan sólo seis meses que empecé la verdadera carrera, mi tour. Este tour personal no tiene final en París. De hecho, no tengo ni idea de dónde está el final, porque lo realmente es interesante es el viaje en sí mismo. Sé a dónde quiero llegar, pero no sé dónde está. Es curioso, pero así es ésto.

En enero de 2018 comencé de verdad esta misión personal con toda la pasión que me cabe en el cuerpo. La visión es grande y ambiciosa, por lo que decidí trocear el tour en metas volantes con objetivos muy concretos que me ayuden a no perderme entre tantas oportunidades que, generosamente, me van apareciendo como pop-ups.

“Lo mejor es enemigo de lo bueno” se ha convertido en uno de mis mantras, lo que me obliga a decir NO a oportunidades estupendamente buenas y golosas que, de cogerlas, me apartarían de lo mejor: cumplir mi propósito.

En enero fijé una meta volante para julio. Una meta compleja y apasionante: aterrizar la idea que materializa mi visión y validarla en el mercado. Para ello me propuse mini-metas intermedias de corta duración, incluso semanal, que me hicieron avanzar de una forma lenta y rápida a la vez. ¡Qué paradoja! Lenta porque me parecía que hacía poca cosa cada día, pero rápida porque, la suma de esos pequeños avances, me hizo llegar a la primera meta volante que me había fijado.

Durante esta primer mitad de 2018 he diseñado un modelo de negocio, una estrategia para validarlo, una tecnología que lo hace posible, un equipo para desarrollarlo y encontrado unos partners y usuarios para tener todas las piezas del puzzle.

Con calma he llegado hasta este julio, esta primera meta volante de mi tour personal. Y con alegría, pasión y mucha determinación estoy ya haciendo cara a la siguiente. El camino está siendo espectacularmente divertido y lleno de alegrías. Aunque a veces no todo sale como se piensa, es una cuestión de actitud el buscar activamente otras opciones para que, ese escollo que ha surgido, quede resuelto de una nueva forma que no había pensado previamente.

Me siento feliz por haber atravesado esta primera meta volante de mi tour hacia mi propósito. Día a día voy contribuyendo a cumplir mi misión: conseguir que todas las personas tengan igualdad de oportunidad de crecer profesionalmente para cumplir sus sueños.