Hablo mucho. Mogollón. Escucho bastante. Menos de lo que debiera. Dos orejas y una boca. Cómo cuesta recordar eso.

Las reuniones comen tiempo. Muchísimo. Reuniones 1 a 1. Reuniones de equipo. Reuniones con clientes. Reuniones de estrategia. Reuniones de planificación. Reuniones de evaluación. Reuniones comerciales. Reuniones técnicas. Nos reunimos y reunimos y hablamos y hablamos. Unos más que otros.

Transmitir conocimiento dentro de una empresa de forma eficiente es uno de los grandes retos cuando la organización crece muy rápidamente. Muchos cerebros se incorporan y están vírgenes en el modelo de negocio, en la estrategia, en el mensaje de marketing, en las labores de operaciones…Mucho por aprender y poco tiempo para ello. La cuadratura del círculo.

Nos esforzamos por comunicar, por hablar, por escribir emails, por escribir por mensajería, por hacer reuniones, por exprimir el teléfono. Contar, contar, contar. Y, puede, es probable, seguro que sí….nos olvidamos de escuchar.

¿Qué es lo que espera la persona que tengo delante y que acaba de entrar en la empresa?¿Por qué cree que está aquí?¿Cuál es la pequeña parte del todo que puede visualizar los primeros días? Los que estamos dentro desde hace tiempo, no tenemos ni idea de eso. Damos muchas cosas por sentado. Esperamos “lo obvio” sin decirlo claramente (al menos tan claramente como pensamos).

Conseguir que un grupo de personas creciente se comporten como un sólo cerebro, como un solo organismo trabajando al unísono, parece ciencia ficción. Al principio recuerda a un Frankenstein donde cada parte del cuerpo tiene un origen y se le obliga a comunicarse con las demás para llevar a cabo una tarea tan básica como andar, como hablar, como girar la cabeza al oír un ruido.

La transmisión del conocimiento no debe consistir sólo en hablar y contar. Debemos contemplar otras formas de comunicación que sean efectivas y, sobre todo, que ayuden a orientarnos hacia el foco de forma precisa, como hace un girasol cada uno de sus días.

Escuchar también es transmitir: valores, cultura, saber hacer, saber esperar, saber pensar.

Por más que me cueste, prometo escuchar más. Porque quiero saber lo que tú sabes.