Hace 24 años que comencé a ganar dinero por mi cuenta y casi no me queda nada para los 40.

Recuerdo bien cuando aún me decían “Necesitas coger experiencia, aún eres una nena” y he llegado volando a mil por hora al “esta startup tiene gente bastante mayor, ¿verdad? no es lo normal que la mitad de la plantilla pase mucho de los 35”.

¿Cuándo ha ocurrido esto?¿Que momento (breve, a mi parecer) es ese en la que tienes experiencia pero aún no eres “mayor”?¿Cuándo dura?¿5 segundos?

En fin, como la vida es como es y tampoco me parece muy productivo ponerme a romper lanzas sobre dónde se encuentra la juventud y lo bueno que es contar con experiencia, pues voy a aprovechar este artículo para dar las gracias a todas aquellas personas con las que he compartido viaje en mi vida profesional. Que no se me olvide dar las gracias también a los que me ayudaron en algún tiempo, aunque después también me hayan hecho daño, pues de los malos momentos también se aprende (y mucho). Soy una gran fan del aprendizaje, aunque a veces duele que te mueres.

Con 15 años me sentía rica cada fin de mes cuando pasaba los recibos por las clases de baile regional a los niños del concejo asturiano. Los sábados por la mañana pasaba 4 horas en Degaña bailando y cantando con otros 25 niños de entre 4 y 18 años. Para llegar hasta allí tenía 55 km de carretera de alta montaña desde mi casa. Habría sido imposible sin la ayuda de Francisco, el profesor de kárate con el que iba en el coche. Gracias, Fran.

Seguí dando clases a niños mientras estudiaba la ingeniería en Madrid. Gracias a la hermana de Ángel el de Ardaliz por ponerme como profe de su sobrino, y a muchos otros padres que confiaron en mí.

Mi primer trabajo con nómina llegó a través de Ana, también mientras estudiaba. Un currele de 24 horas de fin de semana en el Blockbuster de Usera. Soñaba con los VHS que alquilaba y ahí vi cómo llegaban los DVD y la PS2. No me acuerdo cómo se llamaba aquella jefa que teníamos. Aquello fueron los primeros euros que pude ahorrar para irme a vivir con Pepe. No puedo estar más agradecida, Ana.

Terminé la carrera y volvimos a Asturias. Mi título de Ingeniera de Montes tenía 3 semanas cuando me llamaron del Ayuntamiento para un puesto en la Agencia de Desarrollo Local. Ese ya era un “trabajo de verdad”. Mi amigo Carlos ya trabajaba allí y además conocí a muchos más. José Ramón, David, Belén, Rubén, Ángel, Carmen, Nieves…Gracias a todos por lo bueno y por lo malo. Fue una época intensa en la que viví por primera vez lo que era estar en una oficina.  Gracias también a los Josés Manueles, a Samuel, a María José, a Mónica, a José María… A Joaquín “el de Cuervo” por enseñarme cómo funcionaba la Administración.

Trabajar en un Ayuntamiento no es lo mío. No por las personas, si no por el sistema burocrático. Lo dejé porque pensaba que me iba a quedar disecada allí. Me sirvió para darle alas al despacho de ingeniería. Un reto en el que tuvo un papel central mi querido Alberto G. Mangas. ¡Aprendí tanto contigo! Gracias 1000.

Dictinio me dijo “cómo se hacía un EPIA a la asturiana”. Gracias, no tenía ni idea en aquel momento. El cliente era Roberto, al que doy las gracias por la confianza en mí en aquellos tiempos en los que era una ingeniera muy muy junior. En mi carrera en el sector forestal no puedo dejar de agradecer a Alberto Fidalgo su compañerismo, ¿te acuerdas cuando coincidimos dando clase en Tineo?Hace un millón de años de aquello.

Yolanda, Manolo, Toni, Ana, Lucía, Alberto y resto de equipo de la consultora forestal con la que colaboré durante años: gracias. Celestino, por mostrarme el Colegio de Ingenieros en Asturias. Salvador…gracias por haber sido un referente profesional con el que sigo vinculado mucho más allá de la profesión que compatimos.

A Álvaro le doy gracias por los 8 años que pasamos codo con codo. Fue estupendísimo y nadie sabe la de kilómetros que nos metimos en el cuerpo por las carreteras asturianas. Para mí eres un pilar profesional. ¿A cuántos propietarios llegamos a conocer? Miles, y no es ninguna broma. Gracias a ellos también por su hospitalidad y por su franqueza. Fran, a tí, gracias por tu apoyo.

Con Alejandro, Ramón, Ángel, Carmen, Carmita, Antón, Miguel Ángel compartí tiempo alrededor del vino embarcados en un titanic. Gracias a esa experiencia me sumergí de lleno en el mundo de la empresa. Formación acelerada.

Ana, Mario, Félix, Miguel Ángel, Javier, Juan Carlos, Fran, Fito, Mario, Luismi, Jorge…Momentos buenos al principio y de las mayores dificultades a las que me he enfrentado profesionalmente al final. Aprendí mucho de, con y por vosotros. Fue duro de narices, pero me quedo con la idea de que mereció la pena. De e-TECMA LEARNING ya no queda nada, pero marcó un antes y un después en mi carrera. Fue mi última iniciativa alrededor de la ingeniería. El final del final.

Necesitaba nuevos aires. Andrés, gracias por hacerme ver el mundo de la empresa desde otro punto de vista nuevo para mí. Me gustó tanto que comencé a andar ese camino. En Asturias me fue imposible, lo que me volvió a orientar a Madrid.

Clemente, gracias por acompañarme en esos tiempos de cambio en los cuales sabía adónde quería llegar, pero no cómo buscar el camino más rápido. Tiempos intensos con Joaquín, Ramón, Elena, Javier, Sergio, El Beli, Javier y más. Necesitaba saber más e ir más rápido y tú estuviste allí.

Con  José Antonio, Manu, Antonio, Roberto, Ernesto, Alfonso, Daniel descubrí a profesionalizar mi pasión por el análisis. Gracias por por seguir a mi lado y por abrirme puertas que sólo me dan alegrías. Aurora, no tendría tiempo suficiente en toda la vida para agradecerte todo lo que haces por mí.

Gracias a mi red de networking favorita: Dani, Manuel, Antonio, Isaac, Toñi, Julia, María Rosa, Javier, Josechu, Paloma, Alicia, Miguel Ángel, Jesús, Alfonso, Santi…por todos los madrugones que hemos compartido durante mogollón de tiempo.

Hace más de un año que tengo que dar las gracias a David por darme la oportunidad de llegar a dónde quería, a dónde veía desde Asturias que era donde quería estar. No tengo palabras para agradecerte este tiempo en el que nos estamos exprimiendo para cumplir el sueño que perseguimos.

Iván, tío, gracias por el día a día. Al resto del equipo…gracias por la paciencia, el esfuerzo, las ganas, la pasión. Nos vemos mañana!