Te prometo que fue hace poco tiempo cuando oí la palabra “phygital”. Tuve que pedir explicaciones sobre ella. Al oírla la primera vez, no me vino nada familiar a la mente.

Es verdad que el marketing se va complicando más y más. Por ejemplo, ¿el marketing digital es aquel que sólo nos impacta cuando estamos frente a la pantalla de un smartphone? Entonces, ¿cómo se llama entonces un folleto? Claro, marketing offline. ¿Y cuando escaneamos un QR de un folleto? Ahí ya nos entran las dudas entre la diferencia entre lo físico (el papel) y lo digital (la url a la que apunta el QR. Bien, justo eso es el marketing phygital. El marketing físico y el digital, el ON y el OFF de hace tiempo.

La realidad es compleja y, los gurús del marketing, no dejan de inventarse conceptos y palabras cada vez más sofisticadas para poder adaptarse a esa realidad que no para de crecer, retorcerse e involucionar. Se me vienen a la mente Customer experience, UX, Inbound marketing, SEO, SEM, Retargeting, Cross-media, Storytelling, Indoor maping, Customer journey…

¿Hay alguna forma de simplificar y no añadir más leña al fuego? Voy a intentarlo. Me gustaría saber tu opinión sobre el resultado.

Mi propuesta de simplificación se basa en entender cómo las personas percibimos nuestro entorno, pensamos, sentimos y actuamos. El orden no es banal y es justo ése: percibir, pensar, sentir y actuar. Además, todas estas acciones ocurren en un entorno social que lo empaña todo.

Imagina que, en lugar de ser una persona que trabaja en una empresa, la empresa se convierte en una persona. Con eso en mente, es cuando interactúas con la persona a la que quieres vender algo. ¿Qué es lo que harías? Es sencillo: harías lo mismo que ya haces cuando eres tú mismo y quieres algo de otra persona (amor, sexo, dinero, alegría, compañía, admiración, etc). Exactamente lo mismo.

Tu objetivo es enamorar a una persona que te guste, que quieras pasar el tiempo con ella y que sea recíproco.

Vas a buscarla a lugares en los que hay otros que también buscan pareja y que son receptivos. Te vistes de la forma adecuada porque quieres dar una buena impresión. Piensas en qué motivaciones podrá tener para estar allí y en qué temas de conversación será los que más le interesan. Vas. Entras. Miras a tu alrededor y descubres a una persona que te gusta. Afinas el tiro y buscas tácticas de acercamiento. No quieres que se lleve una impresión adecuada. Buscas algo en común. Tiene un Samsung Note 8 en la mano. Te gusta dibujar. Puede que ese sea un buen tema para comenzar. Te acercas con cautela. No quieres asustar y que se ponga a la defensiva. A cada paso, practicas el discurso. Una sonrisa es lo mejor para romper el hielo. Preguntas si utiliza mucho el móvil para dibujar. Esperas reacción. Te dice que lo ha comprado justo por eso. Comenzáis a hablar. Pasáis un rato charlando. Te dice que se tiene que ir. Le ofreces conectar por LinkedIn. O que te diga su teléfono y luego le escribes un Whatsapp. Puede que tengáis a alguien en común en Facebook. Si no, el próximo día podemos vernos en este mismo sitio. Está bien. Podemos cenar aquí. El local tiene buena puntuación. ¿El jueves a las 21:00 h? Llegas a casa con una sonrisa en la cara. Le pones 5 estrellas al local en Tripadvisor y comentas lo feliz que eres en Twitter.