Prueba a decirle a tus amigos de toda la vida que vas a emplear media tarde en ir a un evento donde todos los asistentes están deseando escuchar y hablar sobre temas de datos, de matemáticas, de estadística…con una cerveza en la mano.

Seguro que, como ya te conocen, pues nada les extraña de tí, pero no dejan de pensar: “jolín, siempre fue un poco rarita, pero es que creo que ya se está pasando del todo”.

La tarde se pasa volando si estás en un evento de Databeers. Para los que no sepan de qué va la historia, consiste en ir a un lugar céntrico en una gran ciudad (Madrid, Barcelona, Turín, Londres…de momento) y rodearte de gente que tiene la misma fijación que tú (sacarle valor a los datos) y tomarte unas cervezas. Ni más, ni menos. Aunque realmente, mi opinión, es que es mucho más.

Conseguir que casi 200 personas pasen unas horas después del trabajo hablando de más trabajo es un reto difícil. Además, conseguir que realmente sea ameno y divertido, ya parece imposible. Pero el equipo de Databeers lo consiguen. Realmente es divertido porque las charlas en formato pecha-kucha son divertidas. Los ponentes se lo curran para sacar a la luz el lado fantástico de las matemáticas y la tecnología (que lo tienen) y transmitir conocimiento entre sonrisas y, por qué no, alguna que otra risa.

Esta semana, en la octava edición de este evento en Madrid, se habló de los beneficios de para las empresas de la analítica prescriptiva, de cómo aplicar la tecnología Big Data en el ámbito financiero, biométrico y cartográfico. Parecen temáticas dispares, pero todas se sustentan en lo mismo, en exprimir los datos a través de la tecnología para sacar el máximo conocimiento y aplicarlo a la toma de decisiones. En el mejor de los casos, incluso se puede hacer uno realmente rico, como vaticinaba uno de los ponentes.

Y aprender y compartir en un entorno lúdico de networking realmente es efectivo, por eso se mantienen relaciones más allá de los propios eventos Databeers, extendiendo sus dedos, que han pasado de tocar a 35 personas hace un año, en la primera reunión, a más de 200 en esta octava. Y seguro que seremos más para la novena. Yo, desde luego, me apunto.