Todas las semanas hago por conocer a unas cuantas personas nuevas. Me genera mucha curiosidad el saber qué pasa por la mente de otras personas y creo que esa es la mejor forma de saberlo: conociéndolas en persona y escuchando.

Nos vemos en cafeterías, a veces comiendo. Normalmente cara a cara. Un@ a un@. Me gusta eliminar elementos distractores y centrarme en la persona que tengo delante. Oír, escuchar, absorber.

En muchas ocasiones encuentro una conexión clara, que supongo que ya existía de forma previa antes de vernos en ese lugar. Con esas personas el ritmo de la comunicación es fluido, el tono alegre y mi curiosidad por conocer su historia se acrecienta a cada minuto. Quiero saber cómo ha sido su vida, qué es lo que le ha llevado hasta ese momento y qué es lo que le motiva y lo que le gusta. Cuando hay conexión, la otra persona también quiere saber eso de mí, y entonces empieza ese baile de preguntas y escuchas que hace que el tiempo se pase volando. Tan sólo hacen falta un par de horas para saber si esa persona formará parte de mi vida en el futuro. Y lo mejor de todo es cuando realmente ocurre eso y pasa el tiempo. Entonces echas la vista atrás y recuerdas cuando os conocísteis, que fue hace tan sólo un par de años, pero que te parece que fue hace toda una vida porque puedes compartir los pensamientos tal y como te llegan.

En otras ocasiones, las menos, la conversación es menos fluida y la comunicación se entrecorta, como la radio cuando atraviesas montañas y se pierde la señal. En esos casos, tras la despedida, la relación se queda eternamente en el estado de superflua cordialidad.

Tengo la enorme suerte de conocer a personas muy interesantes que llegan a significar en mi vida, formando parte de ella y proporcionándome grandes momentos de gratificación. Ya dice Martin Seligman, psicólogo especializado en la Felicidad, que las personas somos felices cuando llenamos nuestra vida de gratificaciones y no ponemos tanto ahínco en los placeres.

Procuro mostrar a las personas que me rodean el gran sentido que tiene para mí el que sigan formando parte de mi vida. Porque quiero disfrutar de una gran vida. Porque soy consciente de que sólo tengo una.

Dicho esto. Si quieres, nos tomamos un café (descafeinado, con leche de soja y en vaso para mí).